El 28 de junio de 1866, nacía en Londres, Inglaterra, Helen Beatrix Potter, una mujer inteligente y talentosa, creadora de un universo infantil inolvidable que triunfó a nivel mundial. Escritora, ilustradora y naturalista, Beatrix superó las estrictas limitaciones de la sociedad victoriana en que vivía para convertirse en una estudiosa del mundo natural, una brillante ilustradora científica e infantil, una visionaria mujer de negocios y una autora de éxito internacional cuyos libros han sido traducidos a 36 idiomas. Su primera obra, El cuento de Peter Rabbit, es uno de los libros más vendidos de todos los tiempos, ¡con más de 45 millones de copias!

Apartada de la sociedad, tuvo todo tipo de mascotas, que estudiaba con detalle para luego dibujarlas
La pequeña Beatrix sufría un aislamiento social que le dio un carácter tímido y una gran imaginación. Fuente: Twitter Raúl Rivas

Beatrix Potter nació en el seno de una familia rica londinense de la época victoriana, una sociedad rígida que apenas daba oportunidades a las mujeres. Sus padres no tenían necesidad de trabajar, por lo que vivían dedicados a las reuniones sociales y a la gestión de su herencia familiar. Sus hijos, Beatrix y su hermano Bertrand, seis años menor que esta, fueron criados por institutrices y niñeras, siguiendo la costumbre de la época. Su madre, de carácter inflexible, no les permitía relacionarse con otros niños por miedo a que les contagiaran gérmenes y enfermasen, sin embargo, sí les permitió tener todo tipo de mascotas: perros, ratones, búhos, murciélagos, ranas, ardillas, conejos… Los niños pasaban largas horas con ellos, desarrollando un gran amor por la naturaleza. Beatrix, que desde joven había demostrado talento para el dibujo, los estudiaba para después pintarlos. Estos pequeños amigos y modelos domésticos serían los futuros protagonistas del mágico mundo infantil que iba a hacerla mundialmente conocida.

Como todas las jóvenes de su clase, Beatrix recibió una educación enfocada a convertirse en la perfecta esposa, según los valores de la época. A ella no se le permitió ir a la escuela, como hizo su hermano, por lo que se dedicó a su pasión: el estudio de la naturaleza y el dibujo. Además de coleccionar fósiles y realizar excavaciones arqueológicas, su observación minuciosa se aprecia en sus dibujos científicos, protagonizados por todo tipo de organismos, como insectos, peces y hongos, su especialidad. A pesar del represivo ambiente familiar, la joven Beatrix contaba con el apoyo de su padre, fotógrafo aficionado y, especialmente, el de su tío Henry Enfield Roscoe, que era rector de la Universidad de Londres. Ambos reconocían su talento y la animaron a presentar su estudio sobre la reproducción de las esporas de los hongos en la Linnean Society of London, aunque no pudo hacerlo ella misma por ser una mujer, y sus ideas fueron descartadas. Años más tarde, el estudio se revisó y se reconocieron sus aportaciones. Además, en 1997, se le pidió perdón de manera póstuma.

Fue la primera en crear un formato de libro de cuentos diseñado para niños, de pequeño tamaño y con ilustraciones en cada página
A pesar del ambiente represivo, Beatrix tenía una buena relación con su padre y su hermano menor. Fuente: Wikimedia Commons

Su única amiga era Annie Moore, una de sus institutrices, que tenía solo tres años más que ella. En 1893, el hijo de esta, Noel, enfermó y Beatrix pensó de qué forma podía animarle.  “No sé qué escribirte,” le decía en su carta, “así que te contaré la historia de cuatro conejitos, cuyos nombres eran Flopsy, Mopsy, Cottontail y Peter”. Encantada con el resultado, Annie le sugirió que escribiese un libro de cuentos con las historias e ilustraciones que enviaba a su hijo, así que Beatrix se puso manos a la obra, y pronto acabó su primera obra infantil: El cuento de Peter Rabbit. 

Encontrar una editorial interesada en la obra de una mujer no sería tarea fácil. Beatrix fue rechazada por todas las editoriales, pero no se rindió. Tras 7 años, decidió autopublicar 250 copias de su cuento para repartir en Navidad entre familia y amigos. Fue la primera en utilizar un formato de libro pequeño, con ilustraciones en cada página, pensado para que fuera manejado y leído por los niños. Su éxito fue inmediato y generalizado por lo que, al año siguiente, en 1901, la editorial Frederick Warne & Co le propuso editarlo a gran escala, ¡con unas ventas abrumadoras! A partir de ese momento, Beatrix se convirtió en una estrella y comenzó a publicar un libro por año, llegando a editar hasta 23 obras de gran éxito internacional. Además, sorprendió a todos con su inteligencia y capacidad de gestión en el mundo de los negocios, ya que ella misma controlaba los detalles de la publicación de sus obras e incluso tuvo la visión de crear su propio merchandising, elaborando ella misma muñecos con la imagen de Peter Rabbit, que había patentado previamente.

Era una autora de talento y una mujer de negocios inteligente, que patentó la imagen de Peter Rabbit y creó su propio merchandising 
Las hermosas ilustraciones de Beatrix son rápidamente reconocibles a pesar del paso del tiempo. Fuente: Wikimedia Commons

A los 39 años, Beatrix se enamoró del hijo de su editor, Norman Warne, y comenzó con él una relación en secreto, ya que sus padres se oponían a que se casara con alguien que necesitara trabajar para vivir. Sin embargo, Norman murió de leucemia antes de que pudieran casarse, lo que dejó a Beatrix totalmente desolada. A pesar de todo, siguió adelante con sus cuentos e ilustraciones y decidió invertir sus ganancias en comprar una granja en la zona de Lake District, en Inglaterra, llamada Hill Top. A los 47 años, se emancipó y decidió contraer matrimonio con Willian Heelis, su abogado, y junto a él dio el giro que siempre había deseado: retirarse de la vida social y dedicarse al cuidado de la granja y sus rebaños de ovejas, rodeada de naturaleza. ¡Una vida simple y tranquila en plena libertad!

En sus últimos años, la autora decidió ceder al National Trust Fund su fortuna y las tierras que había ido adquiriendo, 16 kilómetros cuadrados, para que fueran preservadas y disfrutadas por futuras generaciones. Así, se ocupaba de que el maravilloso entorno que le había inspirado y que tanto amaba fuera protegido. A día de hoy, sus encantadoras obras siguen vigentes y niños de todo el mundo leen los más de dos millones de ejemplares que se venden cada año. ¡Un final feliz para una mujer llena de talento, valentía, perseverancia y afán de superación!

Fuente: Concha Mayordomo

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