El 16 de abril de 1972, en Monzón (Huesca), nacía una niña que estaba destinada a brillar entre los mejores tenistas, hombres y mujeres, de la historia de España: Conchita Martínez. Deportista entregada, incansable y luchadora, es la tenista española que más torneos individuales ha ganado, 33, y la segunda en el ranking absoluto de España, solo por detrás de Rafael Nadal. Entre sus numerosos récords, ganó un Grand Slam, Wimbledon 94, consiguió tres medallas en tres JJ.OO. diferentes y fue la primera mujer al frente del equipo masculino español de Copa Davis. 

¿Quieres conocerla mejor? ¡Es pura inspiración!

“Con dedicación y dirección, uno puede rebasar las expectativas dentro y fuera del terreno de juego”
Su primer entrenador, San Vicente, descubrió el talento de la niña viéndola jugar a los 9 años. Fuente: Facebook Conchita Martínez

Conchita Martínez comenzó «tarde» a jugar al tenis. Era la menor de tres hermanos, Roberto y Fernando. Junto a ellos y sus padres, Conchita y Cecilio, eran una familia de clase media que vivía en Monzón, un pueblecito cercano a Huesca. Cuando tenía 8 años, se mudaron a un barrio llamado Hidronitro, que llamaban cariñosamente «la Hidro». Esta ubicación marcaría el destino de Conchita ya que, desde la ventana de su casa, podía observar a los tenistas jugando en las pistas del club de tenis, propiedad de la empresa de su padre. Este y sus hermanos eran amantes de la raqueta, una pasión que Conchita no tardaría en heredar. Comenzó a jugar «a los 9 años y medio, edad que ahora sería tardía, ya que los chavales comienzan a los 4 ó 5″, comenta la tenista. Se apasionó por este deporte y pasaba todo el tiempo que podía «dando raquetazos» , y no solo en las pistas, para disgusto de su madre: «Cualquier pared me servía para entretenerme: la de la galería la de la cocina, la del pasillo… Así que traía de cabeza a todos porque me enamoré de este deporte que tanto me ha dado», explica divertida. 

Un día, la niña estaba practicando contra el frontón, donde pasaba horas y horas, cuando pasó por allí el que sería su primer entrenador. Observó en ella algo especial y fue directo a pedir a su padre que la apuntase a la escuela de tenis ya que “tenía mucha madera” y él mismo se encargaría de entrenarla. Al cabo de unos meses, la niña practicaba a diario y ya podía jugar contra los veteranos del club. ¡Seguramente, una gran sorpresa para ellos! 

A los 10 años empezó a competir, alcanzando la final provincial de su categoría. A los 11, fichó por el Club de Tenis Urgel, situado a media hora de su casa, donde seguía aprendiendo con nuevos entrenadores, de viernes a domingo. Aquel mismo año, llegó a la final del Campeonato de España  Alevín, dejando claro que tenía un brillante futuro por delante.  A los 12, recibió una llamada de la Real Federación de España de Tenis, que la invitaba a irse a Barcelona a entrenar y le ofrecía una beca en la residencia Blume. Fue un momento muy difícil para su madre, que se resistía a dejarla ir siendo apenas una niña pero, finalmente, cedió ante la convicción demostrada por su hija: «Era lo que yo quería hacer y tenía claro que el tenis iba a ser mi vida», sentencia.

Su plata en dobles junto a Arantxa Sánchez Vicario es un logro icónico del deporte femenino español
La plata en dobles en Barcelona 92, una imagen recordada del tenis español. Fuente: Facebook Conchita Martínez

El camino hacia lo más alto del tenis mundial comenzó en Barcelona, donde permaneció tres años, aprendiendo junto a profesionales como Paco Ferrer o Manolo Orantes, entre otros. Así comenzaron a llegar las victorias nacionales, como el Campeonato de España Absoluto de 1988, y los buenos resultados en las competiciones europeas. En ellas, llamó la atención de su siguiente entrenador, el suizo Eric Van Harpen, con quien entrenó durante año y medio. Conchita la recuerda como una época dura, por la disciplina del suizo y por estar en el extranjero, tan lejos de su familia, que siempre ha sido un apoyo fundamental para ella. Allí logró grandes avances, como afianzar su revés a una sola mano, un movimiento que le dio grandes satisfacciones más adelante y fue decisivo en muchas de sus victorias. A partir de entonces, comenzó a competir en torneos modestos de la Federación Internacional de Tenis y, poco a poco, accedió a otros, cada vez más importantes, de la WTA. Entre viajes, victorias y derrotas, se iba forjando la campeona que todos conocemos.

En 1988, jugó su primer Grand Slam, el Roland Garros. Meses más tarde, lograba su primer título internacional en Sofía, inaugurando un palmarés prometedor. En los años sucesivos, fue conquistando victorias y torneos hasta que, en 1993, logró sumar, en una temporada, 71 victorias y hasta 5 torneos. ¡Algo inaudito en el tenis español! 

Su paso por los distintos Juegos Olímpicos en los que participó estuvo plagado de éxitos, como la famosa plata en dobles junto a Arantxa Sánchez Vicario en Barcelona 92. Junto a ella, volvió a recoger medalla, esta vez de bronce, en Atlanta 96. Participó en Sydney 2000 y logró una última plata, junto a Virginia Ruano, en Atenas 2004. ¡Conchita fue la primera española que recogió medallas en tres JJ.OO. diferentes! Siempre se muestra orgullosa de haber representado a España: «Formar parte de la selección es muy especial», afirma.  

«Wimbledon 94, mi Grand Slam, fue el mejor momento deportivo de mi carrera. Fue un honor enfrentarme a Navratilova en la final, ella iba a por su décimo título individual en Wimbledon, yo buscaba el primero, ¡y lo logré!»
En Wimbledon 94 vivió el momento más dulce de su carrera deportiva. Fuente: www.conchitamartinez.com

En 2006, anunciaba su retirada del tenis profesional con una trayectoria increíble plagada de momentos especiales: «Recuerdo mucho mis cuatro victorias consecutivas en Roma y, el quinto año, llegar a la final», explica la tenista. «No voy a nombrar uno a uno todos los torneos individuales conseguidos, ¡hasta 33! Todos tienen muchísima importancia para mí, pero no sería justo si no hiciera hincapié en Wimbledon 94, mi Grand Slam, el mejor momento deportivo de mi carrera», confiesa.  «Fue un honor enfrentarme a Navratilova en la final, ella iba a por su décimo título individual en Wimbledon, yo buscaba el primero, ¡y lo logré!», recuerda. Más allá de aquella proeza deportiva, Conchita disputó la final de otros dos Grand Slam,  el Open de Australia del 98 y el Roland Garros del 2000. Cuando se retiró, era una de las 7 jugadoras con más de 1000 partidos jugados y un balance abrumador de 739 victorias frente a 297 derrotas.

Desde entonces, su mayor pasión es su trabajo como entrenadora. No en vano fue seleccionadora nacional, tanto de la categoría masculina, siendo la primera mujer en lograrlo, como de la femenina. Su brillante labor con diferentes tenistas de primer nivel le ha dado nombre también en esta faceta: “Con dedicación y dirección, uno puede rebasar las expectativas dentro y fuera del terreno de juego”, explica. Hace apenas unas semanas, la entrenadora hacía historia de nuevo al lado de la tenista Garbiñe  Muguruza, que conseguía alzarse con la victoria en las WTA Finals 2021. Días después, Conchita recibía el título de Entrenadora del Año de la WTA. ¡Un reconocimiento más en su asombrosa trayectoria!

Tenista legendaria, entrenadora brillante, comentarista deportiva, emprendedora con su propia consultoría deportiva,  Conchita es una mujer incansable y un referente de superación que inspira a distintas generaciones dentro y fuera del deporte. Un verdadero portento del tenis español que trasciende a las categorías masculina o femenina, ya que sus logros son absolutos e indiscutibles. ¡Gracias por tu ejemplo, Conchita!

Fuente: Facebook Conchita Martínez

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