Irene González Basanta (A Coruña, 1909) fue una jugadora de fútbol con un enorme coraje y determinación que, a pesar de que solo vivió diecinueve años, se convirtió en toda una pionera del fútbol femenino y consiguió hitos para la igualdad de las mujeres por los que todavía se la recuerda: fundó su propio club de fútbol, el Irene C.F., con jugadores masculinos a excepción de sí misma. En él sería presidenta, gestora, capitana y portera. Fue la primera mujer en la historia de este deporte en España que cobró por hacer su trabajo: jugar. Hay quien incluso la considera la primera futbolista profesional que existió. 

Su increíble historia nos relata cómo Irene logró alcanzar su sueño yendo más allá de las restricciones o los estereotipos de su época. Sus hazañas no solo son un ejemplo a seguir en el deporte, sino que contribuyeron a dar un paso más hacia la igualdad real entre hombres y mujeres, en una época en la que las valientes que se atrevían a practicar este deporte eran consideradas «indecentes». 

Irene González fue la primera jugadora de fútbol profesional que cobró por jugar en España y muchos creen que fue la primera a nivel mundial 
Una atípica portada sobre un encuentro de fútbol entre dos equipos femeninos franceses en 1920. Fuente: www.sportsmemories.be

Siempre le gustó el fútbol. Desde muy pequeña, sentía un gran interés por este deporte. En aquella época, A Coruña ya era una ciudad muy futbolera, algo que se mantiene hasta la actualidad. De hecho, el único balón de oro español es el jugador de los años 60 Luis Suárez, nacido en la ciudad herculina.  En aquellos primeros años del S.XX, Irene González tenía como referente al gran ídolo del momento Ricardo Zamora, un mítico portero del Real Madrid y del RCD Espanyol famoso por su habilidad y por un característico despeje con el codo. Como él, Irene jugaba con un balón en cuanto tenía ocasión pero a su padre, que era carabinero, no le hacía ninguna gracia la inclinación de su hija por el balompié e incluso iba a buscarla a más de un partido para sacarla de allí. La sobrina de Irene, Matilde, cuenta que el hombre se presentaba en los campos de fútbol con el bastón para asustarla e Irene se veía obligada a abandonar el partido sin poder evitarlo. Sin embargo, toda aquella oposición no valió de mucho, porque a los quince años la futbolista coruñesa ya jugaba en el equipo masculino del Barcelona F.C. (un equipo coruñés del mismo nombre que el famoso club catalán) y, más tarde, en el Racing Orillamar.  González comenzó jugando como delantera centro y se cuenta que era muy buena, de hecho, encaraba con mucha valentía a los delanteros y era difícil que perdiera un balón. 

En algún momento de su trayectoria, decidió empezar a jugar de portera y allí, bajo los palos, fue donde comenzó su leyenda. Aquel puesto era el más notorio del equipo, por lo que ver en él a una mujer, especialmente en un equipo masculino, era un hecho sorprendente. Llegó incluso a competir por ese puesto con Rodrigo García Vizoso, que después sería un guardameta estrella del Deportivo de la Coruña y del Real Madrid. Como portera, la fama de Irene no se hizo esperar. Los periódicos de la época hablaban de ella porque, con apenas dieciséis años, desafiaba a sus rivales en campos repletos de aficionados. No lo tuvo fácil, porque debió hacer frente a los comentarios que la criticaban por ser mujer, la tildaban de marimacho y malhablada, quizá porque nunca antes se había visto a una mujer dando indicaciones a un equipo entero de jugadores sobre el campo.

A los 15 años ya había logrado jugar en equipos masculinos y era una portera muy conocida en toda Galicia
En la primera década del siglo, el fútbol femenino comenzaba a arrancar en países como Inglaterra y Francia. Fuente: Twitter @eibarsestaoX

En lugar de venirse abajo o abandonar por las críticas que recibía, la guardameta pionera  decidió ir más allá y formar su propio club de fútbol, también masculino: el Irene C.F., del que sería capitana, presidenta y portera. ¡Ahora ella pondría las normas!  Desde su portería, Irene no dejaba de moverse y gritar indicaciones a sus defensas. Para aquel momento, el Irene C.F. era reclamado para jugar partidos en las fiestas de los pueblos a lo largo y ancho de Galicia. Eso sí, siempre ponían como condición que ella jugase, porque era una auténtica estrella. Viendo que estaba tan solicitada, Irene decidió cobrar por jugar aquellos partidos. De esa forma, comenzaron a pagarle una tarifa que ella repartía con toda la plantilla. El carácter emprendedor de la futbolista era inaudito en la época, más aún teniendo en cuenta su corta edad y la ausencia de referentes en los que inspirarse. Además, la futbolista dio muestras de su capacidad de gestión cuando, en el verano de 1925, llegó a organizar su propio campeonato ¡en el que se inscribieron 18 clubes!

La prensa destacaba la gran calidad de Irene González como guardameta, sus impecables paradas y su coraje delante de la portería. En 1926, en el partido en el que su club se enfrentó al Racing de Ferrol, aunque fueron derrotados, algunas de sus impresionantes paradas fueron muy comentadas: “Es alta, buena complexión, un tanto marimacho. Ágil, buena colocación y un blocaje seguro en las pelotas bombeadas. Decidida en sus salidas”, aseguraba una crónica de la época. Aunque también recibía críticas, ningún comentario podía frenarla e Irene era ovacionada en el campo un encuentro tras otro. Su juego era realmente un espectáculo digno de contemplar. Tal era la admiración que causaba, que las niñas coruñesas de la época le cantaban coplas en las que soñaban con seguir sus pasos: «Mamá, futbolista quiero ser/ para jugar como Irene/ que juega muy bien./ Mamá, cuando sea mayor/ ganaré mucho dinero/ jugando al fútbol».

La coruñesa no se contentó con ser jugadora profesional: formó su propio equipo, el Irene C.F., del que fue presidenta, capitana y portera
Irene fue una jugadora valiente y carismática que demostró que el buen fútbol no entiende de géneros. Fuente: Wikipedia

Por desgracia, esta época de esplendor, fama y fútbol no duró demasiado, ya que la enfermedad truncó su vida muy pronto. Perdió a sus padres y a su hermano y, poco después, con solo 18 años, enfermó de tuberculosis, lo que le obligó a dejar de jugar indefinidamente, porque sus pulmones ya no resistían la exigencia del deporte. Su situación económica se volvió muy complicada y para pagar la medicación se vio obligada a empeñar algunos de sus enseres. Al difundirse los duros momentos que estaba atravesando, en A Coruña, Ferrol y Betanzos se hicieron colectas entre aficionados al fútbol y se celebraron partidos benéficos para ayudarla.  La Voz de Galicia publicó un artículo titulado Hay que socorrer a Irene en el que podía leerse: «Nuevamente hay que llamar a los buenos sentimientos de los favorecedores de la desgraciada Irene, la exguardameta del equipo de su nombre, a fin de que no la olviden y le lleven algo de socorro”.  Con la recaudación, la joven pudo recuperar los enseres que había empeñado previamente, pagar el alquiler atrasado y comprar comida y medicinas. Consiguió recuperarse, pero una secuela de la tuberculosis acabó con su vida. Tenía diecinueve años. Con ella se iba una mujer fuerte e inspiradora que aún tenía mucho que mostrarle al mundo.

Su revolucionaria historia no ha sido lo suficientemente recordada. Solo queda una foto de ella, sola en su portería, no se conserva ninguna de su equipo. En A Coruña se habló de crear la Copa Irene en su honor pero nunca se llegó a realizar. Por suerte, recientemente han surgido dos trabajos que arrojan algo más de luz sobre su vida: el primero, Irene y las puertas del fútbol. Historia de una pionera, escrito por Rubén Ventureira y Juan Luis Rodríguez Cudeiro. En la web dedicada al libro se puede leer que su sobrina Matilde les pidió:  «Escribid su historia para que todas esas niñas que ahora juegan al fútbol sepan lo que pasó». El segundo trabajo, Irene a porteira, es un documental de nueve minutos de Óscar Losada, que también trata de difundir la sorprendente historia de esta mujer inigualable.

Con 18 años, enfermó de tuberculosis y tuvo que abandonar el  fútbol. La prensa coruñesa y sus admiradores recaudaron fondos para ayudarla económicamente
El equipo británico Dick, Kerr Ladies logró un gran reconocimiento en 1917, antes de que el fútbol femenino fuera prohibido en Inglaterra en 1921. Fuente: Twitter @eibarsestaoX

La gesta de Irene, sin embargo, no tuvo la suficiente repercusión posterior para impulsar el fútbol femenino. Mientras ella asombraba al mundo como la única jugadora en equipos masculinos, la historia del fútbol femenino había empezado a despuntar en España. El 19 de junio de 1914, se había disputado el primer partido de mujeres en España entre dos combinados de un club llamado Spanish Girl´s Club, formado en Barcelona por Paco Brú Sanz (jugador del Barça). Tras la muerte de Irene, tuvieron lugar pequeños eventos deportivos fugaces, como en 1923, cuando se celebraron dos partidos internacionales amistosos Francia-Inglaterra en Barcelona, organizados por el Sindicato de Periodistas con motivos benéficos. 

Mujeres jugando el primer partido de fútbol femenino en España. Fuente: Twitter @eibarsestaoX

Pese a las dificultades para las jugadoras a nivel mundial, como la prohibición en 1921 de practicarlo en toda Inglaterra, en España el fútbol femenino se fue manteniendo en algunos sitios como Galicia, con encuentros benéficos o partidos populares, incluso durante el franquismo. A partir de finales de los sesenta, volvió a surgir el interés cuando se fundó un club mítico, el Karbo Deportivo, equipo de fútbol de A Coruña que, ya en los ochenta, ganó la Copa Reina Sofía y tres ediciones seguidas de la Copa de la Reina de Fútbol. De allí surgieron jugadoras leyenda como Inma Castañón, Lis Franco o Pilar Neira. 

En las primeras décadas del S.XX se jugaron los primeros partidos de fútbol femenino, pero recibió una gran oposición y su avance no llegaría hasta los 70
El Karbo fue el precursor del Deportivo de A Coruña femenino. Fuente: Twitter @eibarsestaoX

La Federación Española de Fútbol no atendió el fútbol femenino nunca e incluso lo vetó, prohibiendo la cesión de campos para sus encuentros. Aun así, nada pudo contener la pasión de las mujeres que han jugado al fútbol a lo largo de la historia durante diferentes generaciones y que han luchado por conseguir dignidad salarial y visibilidad en su profesión. En España, todo ello culminó en la formación de la Liga Iberdrola, que últimamente está alcanzando una mayor relevancia y significado en Europa. Mujeres como Irene inspiraron a las que llegaron después para no dejar nunca de luchar por sus derechos y conquistar la libertad para dedicarse libremente a su pasión: el fútbol profesional.

Fuente: Twitter @eibarsestaoX

Portada: Wikipedia

Comments

  1. Maravillosa Historia,es una decepcion los obstáculos que se encuentran aún en pleno siglo 21 en el deporte femenino.un mundo apasionado donde la igualdad cuesta conseguir el éxito de la mujer en este apasionado deporte liderado por un machismo que es negar el éxito a la mujer de llegar a conseguir metas merecidas ,se avanza un poquito ojalá se siga dando el lugar que les pertenece por deportistas consagradas y luchadoras.un saludo.

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