«Lo he ganado todo» afirma con orgullo Teresa Bernadas (Igualada, Barcelona, 1994). ¡Y tiene razón! Esta joven e incombustible portera de hockey sobre patines puede presumir de un palmarés envidiable, logrado a base de esfuerzo, talento y espíritu de equipo a lo largo de su impecable trayectoria.

Con 12 años debutó en la categoría máxima, y desde entonces no ha hecho más que lograr victorias para el deporte español. Conquistó una copa de Europa con el Club Patín Alcorcón, tres campeonatos europeos con la selección española Sub- 20, y dos títulos mundiales consecutivos con la selección absoluta, en Chile 2016 y en los World Roller Games de 2017. Además, fue elegida mejor guardameta del Campeonato del Mundo en 2016. Para culminar este brillante recorrido, en 2019 volvió a proclamarse campeona de Europa con el CP Voltregà. ¡Realmente impresionante!

Resiliente, honesta y guerrera, la suya es una historia de pasión por el hockey que surgió casi por casualidad, cuando su hermana gemela y ella se apuntaron a unas pruebas con solo siete años. Ahora, tras un 2019 duro y un 2020 marcado por la pandemia, ha decidido retirarse de la competición. Una decisión muy meditada, que pone punto y final a una vida deportiva «llena de recuerdos, sensaciones, momentos inolvidables, sonrisas, abrazos, lágrimas…» Hoy hacemos un emocionante repaso de los éxitos y sinsabores de su carrera, y, por el camino, descubrimos los entresijos del hockey sobre patines, un deporte minoritario y desconocido para la gran mayoría. ¿Preparad@s? ¡Comenzamos!

“El talento se puede tener, pero sin trabajo no sirve de nada”
La fuerza mental de Teresa y su carácter guerrero la convierten en una gran portera, avalada por su palmarés. Fuente: Teresa Bernadas.

Cuando echa la vista atrás y piensa en su infancia, todos los recuerdos que le vienen a la cabeza son practicando deporte. Un día, la exjugadora Teresa Torrens dio una charla en su colegio para animar a las niñas a probar el hockey sobre patines. «De ahí salió la vinculación con el que luego sería el deporte estrella en mi vida». Su hermana gemela, Raquel, se empeñó en que quería probarlo: «Nos gustó y ahí seguimos. Debo reconocer que, sin la insistencia de mi hermana, probablemente hoy no jugaría al hockey«, explica.

Su primer equipo fue el de su ciudad natal: el Igualada Femení Hoquei Club Patins. A los siete años cogía un stick por primera vez y, cuando cumplió diez, el material del equipo ya no le quedaba gigante, por lo que pudo probar en la posición de portera, que siempre le había llamado la atención. En el momento en que me puse por primera vez bajo los palos supe que de ahí no me movía nadie”, comenta la guardameta. Lo suyo era pura vocación, ya que se sentía cómoda con el carácter mental que tiene esta posición en la pista: «Un fallo personal es un gol, y un acierto  solamente implica que el partido siga igual. Puedes ayudar al equipo pero no ganar tú sola, aunque sí que puedes llegar a perder». Se trata de una enorme responsabilidad que implica mucha presión, por eso “es necesario tener una mentalidad muy fuerte para no bajar los brazos, dar y ser el apoyo constante para el equipo y las jugadoras”. Para Teresa, las claves de una buena actuación en la pista son la motivación y el esfuerzo, porque “el talento se puede tener, pero sin trabajo no sirve de nada”. En la élite del hockey sobre patines, nos cuenta, la coordinación, los reflejos y la agilidad son fundamentales.

Es una portera vocacional: En el momento en que me puse por primera vez bajo los palos supe que de ahí no me movía nadie”
El hockey sobre patines es un deporte minoritario y no olímpico que ha conquistado grandes logros a nivel nacional. Fuente: Teresa Bernadas

Con 14 años, su vida dio un giro de 180º. Volvía del instituto como cada día cuando su padre recibió un llamada del mismísimo seleccionador español de hockey sobre patines: la selección Sub-19, que viajaba a Francia para participar en el Campeonato Europeo, había perdido por una lesión a una de las dos porteras convocadas. Una de esas casualidades que hacen que la vida de una persona cambie para siempre. Aquel mismo día, Teresa entrenó con el equipo y al siguiente estaba viajando a Francia para competir con la selección. ¡Un sueño hecho realidad! “Fue una ilusión brutal poder participar en un campeonato internacional, con grandes jugadoras y sin esperarlo en ningún momento, hasta ese momento ni me había planteado la posibilidad de ir convocada”, recuerda con emoción. Entonces empezarían los entrenamientos diarios y el sacrificio iría en aumento, pero Teresa buscaba conseguir su sueño, y sabía que implicaba un camino lleno de retos por superar.

A los 18, llegó el momento de elegir estudios. Teresa siempre tuvo las ideas claras. Se sentía atraída por la actualidad y la política, por lo que decidió estudiar Relaciones Internacionales, para conocer estas realidades más a fondo. Esto la obligó a independizarse siendo muy joven, ya que esta carrera que solo puede estudiarse en Madrid y, además, le llegó una oferta del Club Patín Alcorcón para unirse a su equipo. Irse a la capital le permitía “dar un salto personal, estudiar lo que me gustaba y competir al máximo nivel con un equipo que estaba arriba compitiendo para ganarlo todo”, explica. Esta aventura supuso un gran paso adelante en su carrera deportiva. Compatibilizar ambas cosas no fue nada fácil, pero gracias a su fortaleza y a la ayuda del club y de sus compañeros de la universidad consiguió “llegar a todo al 100%”, recuerda.

Con 14 años debutó en la selección española Sub- 19: “Fue una ilusión brutal poder participar en un campeonato internacional, con grandes jugadoras, hasta ese momento ni me lo había planteado».
La calidad humana y deportiva del equipo es el secreto de su éxito. Fuente: Teresa Bernadas

En 2014, llega uno de los logros más especiales de su palmarés: su primera copa de Europa con el CP Alcorcón: «Guardo muy buen recuerdo de las dos copas de Europa a nivel de clubes, porque fueron con dos grupos de personas increíbles. En ambos casos no éramos las favoritas, pero las ganas y el equipo pudieron con todo», recuerda. Los siguientes años fueron de trabajo duro y crecimiento profesional, especialmente con la selección. Teresa recuerda que antes de la época dorada, en que lo ganaron todo, su selección obtuvo el peor resultado de su historia, quedando novena en el mundial de Tourcoing, en 2014, al quedar eliminadas en octavos por Portugal. “Fue muy duro prepararnos durante tanto tiempo, pensábamos que podíamos lograr el campeonato y terminamos así”, recuerda. Sin embargo, aprendieron una lección decisiva  para el deporte y también para la vida: “El triunfo y los logros son el camino y no el objetivo. Trabajar cada día es la mejor forma para llegar a donde queremos”, afirma. Sin aquel tropiezo, “probablemente nunca hubiéramos conseguido lo que hemos logrado”.  Como ocurre con los campeones, ellas no se rindieron y lograron sobreponerse, para después conquistar un sinfín de victorias.

Sin duda, esta selección de hockey sobre patines ha hecho historia. Teresa está feliz de haber pertenecido a ella porque “hemos tenido la suerte de coincidir con un equipo humano brutal, con unos valores del esfuerzo, trabajo y compromiso que son increíbles y que, por encima de todas las cosas, somos un equipo y una familia”, explica con un cariño más que evidente. Según nos explica, el gran secreto de su éxito ha sido ese: la capacidad de superar los momentos difíciles todas juntas. Gracias a ellos aprendieron a resurgir tras la caída. 

“El triunfo y los logros son el camino, no el objetivo. Trabajar cada día es la mejor forma para llegar a donde queremos”
Junto a la selección, Teresa vivió momentos inolvidables, en lo deportivo y lo personal. Fuente: Teresa Bernadas

Teresa no se cansa de recordar que, a pesar de conseguir dos títulos mundiales, entre otros éxitos, esta selección apenas obtuvo reconocimiento alguno, al margen de familiares, amigos y medios locales. Lo explica de una manera muy clara y sincera y, a la vez, muy triste: “Es muy complicado que se nos televise o se nos vea en periódicos de tirada nacional. Está claro que el hecho de que sea un deporte minoritario y no olímpico no ayuda en absoluto, pero las diferencias entre el masculino y el femenino son las que más duelen«. Para ellas, que se entrenan y compiten al mismo nivel, es desmotivador ver que su labor no se reconoce a nivel económico y mediático tanto como el hockey sobre patines masculino. «Mirar al compañero de al lado y ver que por ser deportista mujer no tienes los mismos reconocimientos es completamente injusto”, sostiene.

Esto repercute directamente en la consecución de patrocinios, lo que dificulta la supervivencia porque el apoyo económico es necesario para costear los viajes, por ejemplo. Si no hay visibilidad en medios, a los patrocinadores les interesa menos aportar financiación. Por eso, Teresa aplaude a los que, como Sportfem, apuestan por darles visibilidad: «Que las mujeres nos demos apoyo entre nosotras, que impulsemos el deporte de distintas formas, que haya medios de comunicación que se dediquen a promocionar y profundizar sobre el deporte femenino nos ayuda muchísimo y favorece al crecimiento«, explica.

«Gracias por dedicar vuestro tiempo a deportistas como yo que, sin medios como Sporftem, no tendríamos voz y seguiríamos estando fuera de la atención mediática, sin poder contar otras realidades»
Competición, resiliencia, deportividad y compañerismo, Teresa aplica a su vida todo lo aprendido en el deporte. Fuente: Teresa Bernadas

Luchadora hasta el final, nunca ha perdido las ganas de seguir defendiendo el hockey sobre patines femenino con uñas y dientes porque “competir con y contra las mejores, participar en la mejor liga del mundo, con una rivalidad increíble y con una liga tan ajustada como la de los últimos años, es lo que hace que la ambición de querer seguir ganando se actualice cada semana”, comenta. De ello dio muestras durante su último mundial en Barcelona, muy especial porque pudo “tener a la familia y a los amigos al lado, en los anteriores por diferentes motivos no habían podido estar y fue un sueño hecho realidad”. Estas vivencias son también un gran premio tras tanto esfuerzo, como lo fue la celebración tras ganar la copa de Europa con el CP Voltregà:  “La copa estaba formada con varios sticks rodeando una bola grande giratoria… Total, que los sticks y la bola terminaron aquella noche cada uno por su lado, literalmente nos la cargamos…Tuvieron que pegarla con superglue rápido y corriendo porque al día siguiente teníamos fotos con los medios de comunicación y estábamos sin copa, hecha pedazos, con un stick cada una”, cuenta Teresa entre risas.

Además, hay otro tipo de reconocimientos que afianzan su trayectoria. En 2016, fue nombrada la mejor portera de hockey sobre patines del mundo al final del Campeonato del Mundo en Iquique (Chile). Un premio que no esperaba, ya que no suele darse a las porteras, y que dedicó a todo el equipo, porque si sus compañeras no fueran las mejores defensas del mundo, ella tampoco sería la mejor portera. Lo compartió con la otra portera del equipo, Laura Vicente, para la que también tiene bonitas palabras: “Al final, estar al máximo nivel con la selección depende de las dos, del apoyo y esfuerzo mutuo y de ponernos las cosas difíciles entre nosotras”. Para Teresa, todo es competición, deportividad y compañerismo.  

Se despide de la competición entre recuerdos imborrables:
“Mis padres llevándome a entrenar, las horas con mis hermanas en los pabellones, las charlas con amigos en momentos complicados y mi pareja, que me ha seguido donde he querido por el hockey”
Fue la mejor portera del mundo en 2016 y atribuyó el mérito a todo el equipo. Fuente: Teresa Bernadas

Todas estas vivencias dulces y amargas se agolpan en su mente cuando tiene que tomar la decisión más difícil: retirarse.  Llega a ella por tener la sensación de llevar “más de 10 años subida en una noria donde mi temporada no duraba 10 meses sino 12. Salía de competir con el equipo a nivel español y empezaba la preparación internacional, sin prácticamente descanso”, explica. La llegada de la pandemia le permitió encontrar un espacio de pausa y reflexión en el que se dio cuenta de que, aunque amaba la competición, ya no le hacía feliz, estaba agotada del compromiso y el sacrificio que le habían requerido durante tantos años. “No tenía las ganas y la ilusión que caracteriza a ese equipo”, explica, poniendo con su honestidad un broche de oro a una trayectoria deportiva impecable. 

Quedan para siempre en su recuerdo imágenes imborrables: “Mis padres llevándome a entrenar, las horas compartidas con mis hermanas en los pabellones, las charlas con los amigos en los momentos complicados y mi pareja que me ha seguido donde he querido por el hockey”, cuenta. Sin el apoyo de su gente nunca podría haber llegado a la élite deportiva con tan buenos resultados. Por eso, ahora, ha decidido dedicarles todo el tiempo del que dispone.  Por supuesto, está llena de nuevos proyectos profesionales que vivirá con intensidad y en los que podrá aplicar todo lo aprendido gracias al hockey sobre patines: el trabajo en equipo, el valor del esfuerzo, el espíritu de superación. Estamos seguros de que, gracias a su tesón y resiliencia, conseguirá todo lo que se proponga. ¡Mucha suerte, campeona!

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