Xiana Siccardi (Barcelona, 1978), periodista, comunicadora y escritora, siempre ha sentido la necesidad de contar historias. Esta mujer curiosa e inquieta se lanzó, en 2017, a conocer Nepal con una mochila. De esta increíble aventura nació el libro Sherpas. La otra historia del Himalaya (Ediciones del Viento, 2020), coescrito junto a Lakpa Nuru Sherpa, en el que cuentan el viaje que ambos realizaron por la cordillera del Himalaya. De esas conversaciones, de esa experiencia única y de ese encuentro cultural entre Oriente y Occidente nació este maravilloso libro, que ha tenido un enorme éxito y va por su tercera edición en solo un año.

A pesar de no tener experiencia en la montaña, en aquel viaje, Xiana logró completar la ruta de trekking al Campo Base del Everest. Cuando llegó allí, lo que vio le resultó sorprendente: «Había muchísima gente -como yo-, lo que me hizo ver con claridad los efectos de la masificación del turismo en un ecosistema tan delicado». En los distintos campamentos cercanos al llamado «techo del mundo», los visitantes van dejando kilos y kilos de basura que se va amontonando sin remedio. Cuando concibió la idea del libro con Lakpa Nuru Sherpa, ambos tenían claro a qué iban a destinar sus beneficios: se habían propuesto limpiar una tonelada de basura del Everest.

Hoy, Sherpas. La otra historia del Himalaya no solo ha contado su historia al mundo, sino que ha impulsado el empleo entre los porteadores, que han visto afectado su trabajo durante esta pandemia y están pasando por una dura situación. En la operación de limpieza «se han retirado una tonelada de hierros, material oxidado, plásticos, cristales, latas y botellas que ya no están en las montañas, sino camino de Katmandú para su reciclaje», explica Xiana. Por ello, ambos están enormemente agradecidos a sus lectores y a Ediciones del Viento, que se sumó sin dudarlo a esta aventura.

¿Quieres conocer a la mujer intrépida y decidida que lo hizo posible?

Procede de una familia habituada a migraciones y viajes, lo que seguramente ha marcado su alma aventurera y su escaso apego por los bienes materiales. Sus abuelos, gallegos, emigraron a Buenos Aires sin billete de vuelta para buscar unas mejores condiciones de vida. Años después, sus padres se conocerían allí y realizarían el viaje a la inversa para establecerse en Barcelona, donde nació la pequeña Xiana.  «Era una niña algo solitaria. Me gustaba leer y descubrir el mundo a través de la televisión”, recuerda. Sentía inclinación por el latín, la Historia del Arte, la naturaleza y disfrutaba descubriendo el apasionante mundo que le esperaba a través de los reportajes del canal MTV. En la Facultad de Periodismo empezó a sacar las mejores notas de su vida:  “Me interesaba la posibilidad de transmitir a otras personas nuevas perspectivas o conocimientos que pudieran serles de utilidad”, recuerda. A pesar de su juventud, ya empezaba a forjarse la futura aventurera, comunicadora y escritora.

Uno de los primeros reveses que tuvo que superar le llegó con tan solo 24 años, cuando le fue diagnosticado un cáncer. Tras varias operaciones e ingresos de urgencia en el hospital, pensó realmente que iba a morir. Incluso llegó a llamar a sus amigos para despedirse de ellos. “Siempre recordaré una tarde que se me pasó sin darme cuenta en el balcón de casa, preguntándome por qué mi vida se me había acabado tan pronto”, explica. Sin embargo, iba a tener una segunda oportunidad para realizar todo lo que soñaba. «Este tiempo, para mí, es regalado. No somos conscientes de que todo puede terminar en cualquier momento y el coronavirus ha venido para recordarnos que no hemos firmado en ninguna parte un contrato para vivir 90 años», sentencia con convicción. 

Se siente afortunada porque, desde entonces, ha trabajado en programas y proyectos maravillosos con personas inspiradoras como ‘Cròniques de Barcelona’, ‘Viajando con Chester’ y el diario El Mundo, entre otros, y también ha desarrollado su faceta como docente en la Universidad Ramón LLul. ¡Incluso ha cofundado su propia empresa de comunicación, Something To Say !

Superó un cáncer con 24 años: «No somos conscientes de que todo puede terminar en cualquier momento. No hemos firmado en ninguna parte un contrato para vivir 90 años»
Xiana cuenta historias y disfruta conociendo diferentes realidades a través de sus entrevistados. Fuente: Xiana Siccardi

En 2017, Xiana sintió que había llegado el momento de parar: “Pensé en hacer un viaje para tener un espacio en el que pensar y descubrir en quién me había convertido en los últimos diez años”, cuenta. Un amigo le preguntó: “¿Te imaginas despertarte una mañana en el Campo Base del Everest?”. Y sí, se lo imaginó, evocó ese paisaje en su mente, ahorró durante varios meses y se plantó en el Everest: “Ahí cambió mi vida y comenzó una aventura que, cuatro años después, todavía perdura”, dice. Así también se cumplía uno de sus lemas vitales: “Un viaje se convierte en un gran viaje cuando es interior además de exterior”. Y este, desde luego, lo fue.

El Campo Base del Everest era un objetivo ambicioso, ya que nunca había practicado alpinismo anteriormente, por lo que la periodista no tenía muchas expectativas de alcanzarlo: «El foco de aquel viaje no estaba en llegar, sino en reflexionar», explica. Aun así, consciente de los riesgos que puede conllevar la montaña, entrenó durante los meses previos en el gimnasio y la piscina.
Preparó también un botiquín y realizó una buena puesta a punto de salud (vacunas y revisión médica), se compró un equipo de montaña lowcost y pidió prestado un saco de dormir: ¡pensaba que solo lo iba a usar una vez! En aquel momento no podía saber que estaba completamente equivocada.

“Un viaje se convierte en un GRAN viaje cuando es interior además de exterior”
Xiana llegó al Everest como una turista más, pero aquel lugar y su gente la cambió para siempre. Fuente: Xiana Siccardi

Tras aquella primera aventura, regresó a Barcelona con la idea de continuar con su vida. Aquellos días, sin embargo, no desaparecieron de su mente. Siguiendo otro de sus lemas, «no lo demores», volvió a contactar con Lakpa, uno de los guías sherpa que había conocido, y le pidió que la llevase “a otros Himalayas más inhóspitos, a sus Himalayas”. Quería descubrir qué había más allá de la masificación, de la visión turística de Nepal. Lakpa aceptó y seis meses después, la catalana volvió a Katmandú junto a él para intentar alcanzar la cima del Mera Peak (6.476 metros).“Fue un mes libre y salvaje, con nieve, viento, lluvia, granizo, aldeas remotas, templos perdidos, osos cercanos, bosques de niebla y rododendros, bambús y orquídeas silvestres. Ahí sí sentí los Himalayas en su sobrecogedor esplendor y exuberancia”, explica Xiana.  Desde entonces, sigue volviendo de nuevo para descubrir los lugares más ocultos, más remotos, más desconocidos, para seguir aprendiendo.

¿Y qué es lo que se aprende en un viaje así? “El primer aprendizaje es que los Himalayas empujan a recalcular la medida de todas las cosas. La muerte está más aceptada y presente, el ser humano no es tan importante. Al mismo tiempo, se reconecta con la naturaleza y los elementos de una manera muy intensa. A mí, los Himalayas me han despertado a una vida más intencionada, con menos cosas, menos miedos, más confianza incluso en la incertidumbre, con perspectivas más amplias y ricas de las cosas y sus matices, y con más soluciones reales”, reflexiona.

“Fue un mes libre y salvaje, con nieve, viento, lluvia, granizo, aldeas remotas, templos perdidos, osos cercanos, bosques de niebla y rododendros, bambús y orquídeas silvestres. Sentí los Himalayas en su sobrecogedor esplendor y exuberancia”
Xiana quería descubrir qué había más allá de la masificación, de la visión turística de Nepal. Fuente: Xiana Siccardi

Su amistad con Lapka es uno de los grandes tesoros que ha encontrado en las montañas. En aquella segunda aventura, pudo visitar la casa natal del sherpa “con su familia, en una granja de piedra en las montañas, sin luz ni electricidad, sin agua potable ni caliente -era diciembre-, sin más calefacción que el caldero al fuego y dependiendo de la naturaleza, a solas con los elementos. Fue una de las vivencias más felices de mi vida”, recuerda. Descubrió que el enorme choque cultural solo podía superarse con una verdadera inmersión en el lugar, en la intimidad y el día a día de los habitantes de aquellas tierras. Aun así, hubo momentos que la impresionaron profundamente, como conocer el Templo de Pashupatinath, declarado patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, donde los hindúes practican la cremación de sus difuntos en público. También atesora momentos inolvidables, casi de película, como su 40 cumpleaños en el Parque Nacional de Chitwan (Nepal), en el que acabó a la carrera huyendo de un rinoceronte salvaje. 

En las largas jornadas que compartieron, Lapka y Xiana iniciaron un “apasionante diálogo entre Oriente y Occidente, en relación a nuestras formas de entender la vida, la muerte, la religión, la confianza, la familia, las tradiciones, el medio ambiente o el amor. Descubrimos nuestras diferencias, pero también más cosas en común de las que pensábamos, y decidimos que podía ser interesante plasmarlo en un libro escrito por los dos”.  Además, también plantean una reflexión crítica y argumentada sobre los efecto del turismo de masas. Tal vez lo más atractivo es que, juntos, consiguen abrirnos las puertas de la fascinante y remota cultura sherpa, que «bebe del budismo tibetano y el animismo chamánico; un mundo de dioses y demonios de la naturaleza, médiums, el premio o el castigo del karma, las reencarnaciones…” Y lo hacen con la autenticidad de su día a día: “En la casa natal de Lakpa hay un árbol al que nadie se acerca porque su familia cree que vive un lu, una especie de demonio guardián de la familia que aleja a los lugareños de sus raíces podridas y de aguas pantanosas que traen enfermedades”. De su amigo nepalí, aprendió que los sherpas son confiados y tienen menos miedo a ser engañados o heridos, “que intentan sacudirse la tristeza tan pronto como pueden en lugar de enroscarse en ella”, relata la joven.

De su viaje atesora momentos inolvidables, como su 40 cumpleaños en el Parque Nacional de Chitwan (Nepal), en el que acabó a la carrera huyendo de un rinoceronte salvaje
Xiana conoció el pueblo natal de Lapka y el Nepal más auténtico de la mano de su amigo sherpa. Fuente: Xiana Siccardi

La ayuda que este libro puede brindar a la comunidad sherpa llega en un momento muy delicado, ya que la disminución del turismo también ha mermado su fuente de ingresos, agravando la situación de extrema pobreza que ya sufrían. Muchos volvieron a vivir a sus aldeas porque el nivel de vida allí no es tan elevado. Hay mucha preocupación entre ellos y, sin embargo, es una situación paradójica, porque la misma industria que alimenta a sus familias también pone en grave riesgo su propia salud, su vida y el frágil ecosistema del Everest. «Cada año reciben gran cantidad de montañeros para hacer, no sólo expediciones, sino también trekkings. El número de visitantes a la zona se ha triplicado en sólo 20 años y eso tiene consecuencias directas en el medio ambiente”, explica Xiana. Parecería entonces que limitar el turismo sería lo deseable, pero de esa forma perderían la actual forma de subsistencia de esta comunidad.  Para Xiana, es necesario un cambio de mentalidad: “Tenemos que pensar bien cómo actuamos con la población local cuando viajamos, al lugar que sea, especialmente en los países en vías de desarrollo”, declara.

Tal es el vínculo forjado con este lugar y su gente, que incluso sus planes inmediatos tienen que ver con ellos. Para Xiana, el aspecto más apasionante de la vida es poder unirse a los proyectos inesperados que se le presentan. El último es realizar una ruta por Nepal, visitando las localizaciones del libro con Lapka y los viajeros que se les quieran unir. Organizada a través de la agencia de Tito Vivas, Sociedad Histórica de Viajes y Expediciones, parece una de esas oportunidades únicas en la vida. “¡Va a ser un viajazo!”, comenta ilusionada.,

Los sherpas se enfrentan a una terrible paradoja: la misma industria que alimenta a sus familias también pone en grave riesgo su propia salud, su vida y el frágil ecosistema del Everest. 
Conocer nuevas realidades con detalle la acerca a un conocimiento más profundo de sí misma. Fuente: Xiana Siccardi

En cuanto a Sherpas. La otra historia del Himalaya,  tiene todos los ingredientes para ser una lectura maravillosa: temas universales, el descubrimiento de una cultura ancestral y una reflexión crítica para la mejora del medio ambiente y de las condiciones de vida de las personas. 

En cuanto a Xiana, sigue adelante y anima a todo el mundo, especialmente a las mujeres, a vivir siguiendo un camino propio: «Creo que una de las sensaciones que más acompaña a una mujer a lo largo de su vida es la culpa, entendida como esa presión más o menos sutil de no estar donde se supone que debería estar, ya sea en el plano familiar, laboral, sentimental, maternal, social o sexual. A veces proviene del entorno, pero otras de nuestro interior, por tradición y educación, y nos lleva a una autocensura que tristemente puede alejarnos de lo que realmente querríamos hacer», reflexiona.

 Ella, por suerte, cuenta con una motivación inagotable: conocer mejor esa parte del mundo oculta tras la cara superficial, nuevas realidades que le den pie a seguir contando historias “que contengan alguna idea o perspectiva que pueda ser útil para alguien, en algún lugar”. Y ojalá las siga contando, ¡porque estamos deseando oírlas!

 

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