La mujer que sonríe sin límites tras las gafas de espejo es Marta Francés Gómez (Puertollano, 1995). Cuando tenía 16 años recibió la noticia de que tenía un tumor junto al cerebelo y, aunque pudieron extirparlo a tiempo, perdió la movilidad en todo su cuerpo. El equipo médico no le aseguraba que pudiera volver a caminar pero, lejos de rendirse, aprendió de nuevo a hablar, leer, escribir, mover todo su cuerpo y llegó a convertirse en la deportista incombustible que es hoy, una campeona del paratriatlón que conquistó el oro en la Copa del Mundo de Paratriatlón de Alhandra 2020.

Hoy os traemos la historia de Marta Francés, una mujer extraordinaria y una deportista inspiradora que ha desafiado sus propios límites y las expectativas de cuantos la rodeaban, demostrando que la capacidad del ser humano para luchar y superarse es inimaginable. 

Marta tuvo que aprender de cero a hablar, leer, escribir, caminar… «Mi motivación era recuperarme para volver a hacer deporte»
Marta es una mujer fuerte, tenaz, inspiradora y una figura destacada del paratriatlon internacional. Fuente: IG @martafrancesgonzalez

A los cuatro años empezó a jugar al tenis con una raqueta que era más grande que ella misma. “Mi referencia siempre fue Nadal”, dice con convicción. Su padre era muy deportista y les inculcó su amor por el deporte a ella y a su hermano. Después llegaron el atletismo, la gimnasia rítmica… Practicó hasta seis disciplinas distintas a la vez, ¡toda una declaración de intenciones! A medida que crecía, se fue convirtiendo en una apasionada del mundo del deporte, sin el que ya no podía imaginar su vida.

Un día, Marta empezó a sentir mareos. Tenía 16 años y un gran deseo de estudiar INEF cuando terminase el bachillerato. En un primer momento no le dio importancia, pensó que tenía contracturas debido al ejercicio. Al no mejorar, comenzaron las pruebas médicas y llegó el terrible diagnóstico: tenía un tumor en el cerebelo que había que operar urgentemente. «Al principio reaccioné muy bien, al contrario que mis padres, quizás por mi edad y mi falta de conocimientos al respecto», explica la deportista. Marta no podía ni imaginarse el terrible reto que esta enfermedad supondría para ella. 

La primera operación fue insuficiente y tuvo que someterse a una segunda para que pudieran limpiar bien la zona donde estaba alojado el tumor. Por desgracia, su cuerpo no reaccionó bien después de la intervenciónEl postoperatorio fue largo y muy duro. Tuvo que permanecer en el hospital durante tres semanas, siempre acompañada de sus padres, su único y gran apoyo en aquel duro proceso. Al principio estuvo tetrapléjica durante un tiempo, en el que apenas podía mover los ojos y la boca.  «Lo peor vino tras la operación, al ver que mi cuerpo no respondía», recuerda. El equipo médico le pedía que no perdiera la paciencia, ya que la recuperación iba a ser muy larga, pero ni siquiera le garantizaron que pudiera volver a caminar. Marta tuvo que aprender de cero, no solo a caminar, sino también a hablar, leer y escribir. «Fue como si hubiera nacido de nuevo, como si fuera un bebé», explica. Para Marta, sin embargo, rendirse no era una opción: “El proceso lo viví con mucho ánimo, mi motivación era recuperarme para volver a hacer deporte, también me ayudó mucho el humor y la positividad de mi familia”. Según le dijo su neurocirujano: “El deporte me salvó. Nunca había visto una recuperación tan rápida como la mía”, sentencia. Así, a base de esfuerzo y tenacidad, logró sentarse en la cama, con algo de ayuda, antes de salir del hospital.

«El deporte me salvó. Mi neurocirujano me dijo que nunca había visto una recuperación tan rápida como la mía»
El camino recorrido por Marta estuvo lleno de obstáculos, pero nada frenó a la deportista manchega. Fuente: IG @martafrancesgonzalez

A los dos meses de la operación, tras largas horas de rehabilitación y miles de intentos fallidos en el pasillo de su casa, Marta volvió a caminar. Aun así, su cuerpo había perdido la coordinación y el equilibrio. Sufría una hemiparesia lateral izquierda, por lo que su lado izquierdo se movía más lentamente y temblaba. A partir de aquel momento, cada día ha dado un paso más para llegar hasta el lugar en el que está ahora: “Cuando comencé a caminar, me propuse trotar y a los seis meses lo conseguí…  Fueron continuos retos que fui consiguiendo hasta llegar donde estoy. Mi carrera deportiva real comenzó tras la operación”, sentencia.

En medio de su recuperación, llegó el momento de elegir una carrera. Desde los 12 años había querido ser entrenadora para inculcar a otras personas su pasión por el deporte, por lo que su sueño era estudiar Ciencias de la Actividad Física y del Deporte . Las recomendaciones médicas fueron que, tras la operación, esa carrera no era la más indicada para ella, así que optó por matricularse en Biotecnología. Sin embargo, enseguida descubrió que no estaba haciendo lo que realmente quería. Una vez más, su tesón y su determinación la llevaron a perseguir su verdadero sueño y se empezó a preparar las pruebas para entrar en el INEF de la UPM. Como su discapacidad no llegaba al 33%, tenía que superar las mismas pruebas que el resto, algo muchísimo más duro para ella, por lo que estuvo un año y medio preparándose con un entrenador personal.  ¡Y lo consiguió! Durante aquellos años universitarios encontró la natación “por casualidad”. La piscina del Centro de Alto Rendimiento le brindó muchos momentos felices durante los siguientes cinco años, en los que cosechó sus primeros logros compitiendo. Compaginar sus entrenamientos con los estudios no fue fácil:  «Fue muy sacrificado, dejas muchas cosas aparcadas que hacen las personas de tu edad como salir de fiesta o ir al cine con amigos», explica.

Fui consiguiendo un reto tras otro hasta llegar donde estoy. Mi carrera deportiva real comenzó tras la operación
Marta posa feliz junto a la piscina en que logró las mínimas del campeonato de Europa en 100 metros libres S9 en 2018. Fuente: IG @martafrancesgomez

El paratriatlón llegó a la vida de la manchega por recomendación de sus compañeros del Centro de Alto Rendimiento, ¡y fue todo un flechazo!  Esta disciplina deportiva, que combina ciclismo, atletismo y natación, es apta solo para atletas de gran resistencia y versatilidad. Para su sorpresa, Marta se enganchó por completo y ya no quiso dejarla nunca más. Tenía experiencia en natación y atletismo, en este caso el reto era la bicicleta, que suponía un obstáculo en sí misma debido a sus problemas con el equilibrio. Una vez más, gracias a un entrenamiento constante, pudo solventar esta circunstancia y no solo practicar el deporte, sino llegar a competir a nivel nacional e internacional. 

De esta forma, ha conseguido estupendos logros deportivos: revalidar el título de Campeona de España de paratriatlón durante dos años consecutivos (2019 y 2020), alcanzar el bronce en la Copa del Mundo de Banyoles 2019 y, finalmente, conquistar el oro en la Copa del Mundo de Paratriatlón de Alhandra 2020. La prueba no comenzó bien para Marta, que sufrió un ataque de asma en cuanto se tiró al agua y debió pararse a respirar durante dos minutos. Aun así, con su tenacidad característica, decidió volver al agua e intentar acabar la carrera.  En el siguiente sector, con la bicicleta, batió todas sus marcas para su propia sorpresa, gracias a la concentración que logró para intentar dar lo mejor de sí misma en el resto de pruebas. Finalmente, tras una gran lucha por ir recortando puestos, Marta lograba una de sus mejores jornadas como deportista, repleta de momentos inolvidables: cuando cruzó la meta o cuando levantó la malla de campeona y vio a su padre aplaudiéndola. Aquel triunfo, por supuesto, se lo dedicó a sus padres, su mayor apoyo durante todos estos años. Otro gran apoyo para ella ha sido Ángel Aguado, director técnico de su club Ecosport Alcobendas y seleccionador español de paratriatlón, que ha apostado por ella en todo momento.

Uno de sus mejores momentos deportivos fue la victoria en la Copa del Mundo de Paratriatlón de Alhandra 2020, cuando levantó la malla de campeona y vio a su padre aplaudiéndola
Cruzando la meta de una en una de sus victorias más especiales: el oro en la Copa del Mundo de Paratriatlón de Alhandra 2020. Fuente: IG @martafrancesgonzalez

Marta luce una sonrisa radiante allá donde va. Es curioso que, habiendo pasado por experiencias tan difíciles, sea una persona tan alegre, tan positiva. Tal vez, su vivencia durante la enfermedad le haya enseñado el valor de cada día que tenemos. O, tal vez, los retos que ha superado solo hayan potenciado los rasgos que tiene de forma innata: una fuerte determinación y una alegría arrolladora.

Hoy en día, el sueño de esta campeona es participar en las paraolimpiadas. Siguiendo la receta que le ha llevado a alcanzar otras metas complicadas, el trabajo y el esfuerzo son la base de rutina. Entrena los 7 días de la semana, con dos o tres sesiones diarias. Se cuida comiendo «bien y de todo» para mantenerse sana y en forma. Reconoce que Tokio 2021 se presenta muy difícil, debido a que no hay pruebas para poder puntuar por el COVID, y ni siquiera se sabe si se van a celebrar finalmente, por eso ella mantiene “los pies en la tierra y pienso en darlo todo para llegar a París”. Esta cita parisina de la que habla son, por supuesto, los Juegos Paralímpicos de París 2024, un horizonte que a día de hoy parece más realista. Sea cual sea su primera oportunidad para convertirse en una atleta paralímpica, Marta reconoce que necesita ayudas económicas para poder viajar a las competiciones clasificatorias que se celebran a lo ancho y largo del mundo. “Es muy difícil, a día de hoy, conseguir patrocinadores económicos debido a la difícil situación mundial por la pandemia. Nos afecta a todos los deportistas de deportes minoritarios, hombres y mujeres, y sobre todo individuales”, explica. La falta de patrocinios y algunas lesiones hacen más duro acceder a su sueño paralímpico, compartido con miles de atletas en el mundo. Marta, sin embargo, no desespera, sigue adelante sonriente y confiada en conseguirlo.  

Sus vivencias la han convertido en una mujer fuerte, toda una «gladiadora» que inspira a otros con su ejemplo y sus palabras: “No cambio nada de lo ocurrido. He aprendido a quererme, a priorizar lo importarte de la vida y, sobre todo, a valorar lo que tengo, que es mucho”, asegura. De hecho, lo que más le motiva es demostrarse a sí misma de lo que es capaz, «aunque otros me dijeran que no lo conseguiría”, concluye con orgullo.

“No cambio nada de lo ocurrido. He aprendido a quererme, a priorizar lo importarte de la vida y, sobre todo, a valorar lo que tengo, que es mucho”
La bicicleta comenzó siendo un reto para Marta y a día de hoy es una prueba que domina ante los mejores paratriatletas del mundo. Fuente: IG @martafrancesgonzalez

Acostumbrada a soñar a lo grande, Marta nos confiesa otra de sus metas: llegar a tener su propio club de alto rendimiento de natación y triatlón. De momento, está feliz porque acaba de estrenarse como entrenadora en el Club Triatlón de Torrevieja, una ciudad que le encanta. En ella, además, puede estar en contacto con el mar, que tanto le gusta. De hecho, es amante de las tortugas y especialista en fauna marina, otra de sus pasiones. En lo personal, su ambición es sentirse feliz rodeada de su gente y ser recordada “como una luchadora incansable con una sonrisa por delante a pesar de los problemas”, explica.

El 8 de mayo tiene una cita en el Campeonato del Mundo Paralímpico a la que acudirá representando a España. Este evento supondrá un paso adelante en el camino hacia su sueño de convertirse en atleta olímpica. Un camino difícil que recorrerá incansable, exhibiendo de nuevo su fuerza, sus ganas de luchar y siguiendo el lema personal que la ha llevado más lejos de lo que nadie hubiera imaginado: «Siempre p’alante». ¡Mucha suerte, campeona!

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