Katharina Brumbach nació en la parte de atrás de un vagón de circo en 1884 en Viena (Austria, entonces Imperio Austrohúngaro). Aquel entorno mágico del circo de finales del XIX, en el que crecería, marcaría su vida para siempre, hasta el punto de convertirse en uno de los mayores ídolos circenses de todos los tiempos. Sus padres, Johanna y Philippe Brumbach, artistas de circo de origen bávaro muy famosos por su extraordinaria fuerza física, tuvieron una familia numerosa, catorce hijos en total, en la que se realizaron hazañas que, aún hoy, no han sido superadas.

Desde su nacimiento, parecía predestinada a convertirse en Lady Hércules, la mujer más fuerte del mundo. Tal vez por orgullo familiar, todos sus hermanos probaron suerte en el mundo de la fuerza, pero solo ella alcanzó fama mundial por sus logros. Desde muy pequeña, mostraba una fortaleza inesperada para su edad y, además, sorprendía a todos con su disciplina en los entrenamientos y la consecución de los ejercicios.  Cuando llegó a la adolescencia, medía 1.80 cm y pesaba 91 kilos, algo desproporcionado para la época, lo que auguraba una fuerza física inusitada y nunca antes vista en una mujer.

Desde niña demostró una fuerza sorprendente para su edad y, cuando creció, su padre retaba a los espectadores del circo a derrotarla en lucha libre. ¡Nunca nadie lo consiguió!
Katie contaba con una genética privilegiada, talento, disciplina y una gran determinación. Fuente: Alchetron.com

Se cuenta que su padre, que fue conocido por levantar 225 kilos con un dedo, les decía a los hombres que asistían al espectáculo circense que podrían ganar un suculento premio en metálico, 100 marcos, si derrotaban a su hija en la lucha libre. Muchos se pavoneaban y se atrevían a intentarlo, dando por hecho que la vencerían con mucha facilidad. Nunca nadie lo consiguió. Así empezó la leyenda de Lady Hércules. 

A su alrededor, la gente le proponía todo tipo de retos, pero Katie no se acobardaba ante ninguno. Justo a principios del siglo XX, cuando contaba 16 años, conoció a Max Heymann, un joven acróbata de circo de 19 años, que quiso retarla en una competición, como estrategia para relanzar su carrera artística. La joven no lo dudó, asumió el reto propuesto y ganó. De ahí nació una hermosa historia de amor que duró 52 años y una prolífica carrera artística en pareja que incluía un número en el que ella elevaba a su marido sobre su cabeza con una sola mano y lo manipulaba como si ella fuera un soldado y él, su fusil. 

Conoció a su marido en un reto de fuerza y, tras vencerle, se casaron e iniciaron una carrera artística juntos
Katie y Max se convirtieron en una pareja inseparable dentro y fuera de la pista circense. Fuente: Instagram @camps.werner

Este número no era la única proeza que exhibió por una gran cantidad de países: doblaba barras de hierro, levantaba a varios hombres a la vez sobre su pecho o rompía eslabones de cadenas con sus manos. Sus números en el circo contaban con espectaculares y originales puestas en escena que asombraban al público y se convertían en grandes éxitos. El más famoso era conocido como “El Puente del Poder”: colocaban una estructura de madera sobre su cuerpo, similar a un puente, con una particular característica: Katie era su único punto de apoyo.  A continuación, desfilaba sobre ella una legión romana al completo: numerosos hombres vestidos de soldados y centuriones, ¡algunos incluso a caballo! Fue tan aplaudido que se realizaron fotografías del número para documentar la gesta y promocionar su figura. Poco a poco, Lady Hércules fue ganando una merecida fama, no solo como la mujer más fuerte del mundo, sino como la más arrojada y valiente, que no se acobardaba ante ningún desafío. 

Cuando alcanzó la edad adulta, Brumbach medía 1.81 cm y pesaba 95 kg, por lo que, físicamente, era una mujer muy superior a la media de aquella época. Sobre todo, si pensamos que el ser humano ha ido aumentando en su tamaño, por lo que esas medidas eran mucho más impactantes en aquel momento.

En sus números, levantaba a varios hombres a la vez, rompía cadenas y doblaba barras de hierro. El más famoso consistía en un sostener un puente con su pecho sobre el que pasaban decenas de hombres, algunos de ellos, a caballo
No había reto imposible para esta mujer valiente que quería ser la más fuerte del mundo. Fuente: Instagram @gwbbpodcast

En 1911, buscando mejores oportunidades artísticas, se mudó a Nueva York. Este fue un año muy importante en su vida, ya que alcanzó varios hitos en su carrera profesional. Por un lado, fue contratada por el Ringling Brothers and Barnum & Bailey Circus, el más grande y famoso de todos los circos de EEUU, que estuvo en activo desde 1871 hasta 2007. Una vez instalada en la ciudad, decidió dar un paso más en su carrera y, mostrando un gran valor y confianza en sí mismaofreció un desafío al reconocidísimo Eugen Sandow, considerado, en aquel momento, como el “espécimen masculino perfecto”, por sus medidas corporales e increíble fuerza. Actualmente, Eugen es considerado el padre del culturismo, ya que fue el primero en realizar exhibiciones públicas de musculatura. Pues bien, el día de la competición, los dos forzudos comenzaron levantando pesos por turnos. En un momento dado, llegó la hora de levantar un peso de 136 kg. Katie fue capaz de levantarlo sobre su cabeza con un solo brazo, mientras Eugene solamente consiguió hacerlo hasta su pecho. Fue un éxito rotundo y desde aquel momento, Katie adoptó el nombre de Sandwina, en homenaje a su admirado colega Sandow. Esta hazaña se incluyó, posteriormente, en el Libro Guiness de los Récords, ¡y estuvo vigente durante 75 años! 

Así, Lady Hércules se convirtió, oficialmente, en la mujer más fuerte del mundo, título que ostentó desde 1911 hasta 1986, cuando le sería arrebatado por Karyn Marshall, que consiguió levantar 220 kilos. Gracias a este episodio, Brumbach obtuvo una gran popularidad en su tiempo y demostró que su fuerza no entendía de género, ya que podía superar tanto a hombres como a mujeres. De hecho, aquel día no solo ganó el título de «mujer más fuerte del mundo», sino que demostró que en aquel momento era la persona más fuerte, ya que había conseguido superar al hombre que ostentaba el récord masculino.

En 1911, en una competición de levantamiento de peso, derrotó a Eugen Sandow, considerado el «hombre perfecto» por su gran fuerza y adoptó el nombre de «Sandwina, la mujer más fuerte del mundo»
Poster del Ringling Brothers and Barnum & Bailey Circus (1914). Fuente: Wikipedia.

Otro hito de aquel 1911, tan importante en su trayectoria profesional, fue su debut  en el pabellón Madison Square Garden II de Nueva York, que formaba parte de una estudiada campaña de promoción del circo para lanzar su carrera definitivamente. Para ello, se convocó a diez médicos de todo el país con el objetivo de que examinaran públicamente su físico. Este grupo de expertos llegó a la conclusión de que «en todos los sentidos, según sus medidas, es una mujer perfecta respecto a todos los estándares aceptados». Curiosamente, en ese mismo año, la innovadora periodista y caricaturista de celebridades, Kate Carew, escribió un artículo sobre su carrera y sobre la lucha de las mujeres en la sociedad. Fue uno de los primeros artículos que se escribieron sobre esta temática y ayudó a evitar que se la calificase como una “marimacho” debido a su musculatura, sino al contrario: la definió como una «diosa» llena de glamour. Para la periodista, Katie era una mujer hermosa y femenina: “Sandwina no es, para nada, masculina y aunque sus brazos pueden levantar 136 kg por encima de su cabeza, son flexibles y lo suficientemente lisos como para lucir en un vestido de baile. No son unos terribles brazos musculosos, solo una pequeña ondulación debajo de la piel, como ratones jugando en un colchón”, describía. Este artículo ayudó a reforzar la imagen de Katie y la dio a conocer por todo EEUU, sentando las bases y el discurso del resto de artículos que se escribirían sobre ella a partir de ese momento.

Después de este lanzamiento, «la gran Sandwina» y su marido recorrieron EEUU y Europa con el circo durante muchos años, mostrando las maravillas de la mujer más fuerte del mundo y su troupe.

La periodista de celebridades Kate Carew escribió un artículo sobre su talento, belleza y glamour, que la dio a conocer en todo EEUU con gran éxito
"Lady Hércules, Katie Sandwina. Una combinación de fuerza, formas y belleza femenina". Fuente: Wikipedia

La increíble fuerza de Katie, sin embargo, fue valiosa mucho más allá de los logros físicos. Lo más maravilloso de su trayectoria es que la artista circense trasladó esa valentía, fortaleza y perseverancia al activismo social. En 1912, en el mismo Madison Square Garden II donde ella había debutado, se presentó públicamente ante la prensa mundial la primera sociedad sufragista del mundo del circo, llamada Suffragette Ladies of the Barnum & Bailey Circus, de la que Brumbach fue vicepresidenta y a la que pertenecían más de 800 mujeres. Esta asociación trabajó duramente durante muchos años junto a la Woman’s Political Union para reivindicar los derechos de las mujeres en los Estados Unidos.  Estas dos instituciones junto a muchas otras, consiguieron que, finalmente, en 1920 se reconociese el derecho nacional al voto de las mujeres estadounidenses.

Después de una carrera artística plagada de proezas, durante la que dio a luz y crió a sus dos hijos, Theodore y Alfred, la mujer más fuerte del mundo decidió retirarse a los 64 años, pero no abandonó el activismo. Mostró su faceta más solidaria cuando, junto a su marido, empezó a trabajar para la Works Progress Administration (WPA) Circus, un ambicioso proyecto social que ofrecía empleo a artistas en paro durante la época de la Gran Depresión. De esta forma, las familias más desfavorecidas podían disfrutar de espectáculos circenses de calidad que, de otra forma, no hubieran podido permitirse.

Al final de su vida, su marido y ella abrieron un restaurante cuyo nombre era un homenaje a toda su carrera: Kati Sandwina, World’s Strongest Woman, Bar and Grill. Uno de los principales atractivos del negocio familiar es que de vez en cuando Katherine hacía alguno de sus viejos números como doblar barras de acero o lanzar a su marido hacia el techo, como hacía cuando se enamoraron, lo que resultaba muy divertido para el público del restaurante.

Finalmente, en 1952, la mujer más fuerte del mundo falleció por un cáncer al que su fortaleza no pudo vencer. Sin embargo, nos dejó una historia de superación, valentía y determinación que servirá de inspiración a las mujeres y hombres que oigan hablar de ella. Quedan para siempre sus hazañas, sus retos superados y su mayor lucha: la de la justicia y la igualdad.

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