Comenzó a jugar al voleibol en el colegio a los 14 años y, con trabajo, ambición y una incombustible pasión por su deporte, Esther López (Hernani, 1974) se convirtió en la superestrella que es hoy. Su interminable palmarés recuerda al de grandes triunfadores de otros deportes, pero sin el acoso constante de las cámaras. Aunque no por falta de méritos, ya que esta deportista vasca cuenta con una longeva y exitosa carrera jugando en la élite del voleibol nacional. En 2017, decidió retirase de la pista y comenzar una nueva etapa como entrenadora, para convertirse en la primera mujer al frente de un equipo de voleibol femenino de élite en España.

“Desde que tengo uso de razón, siempre me gustó el deporte, soy de esa generación que se pasaba horas y horas en la calle, imitando a los deportistas, reinventando juegos”. De esta forma, disfrutando y sin presión, surgió la vocación de Esther, que lo tuvo claro desde entonces: “El deporte siempre me enseñó valores y me dio satisfacción. Tenía que dedicarme a ello”, asegura con convicción. 

En cuanto a qué disciplina practicar, tuvo que probar varias para decidirse, aunque, en realidad, “el voleibol me eligió a mí. El club de mi pueblo lo presentó en mi colegio como deporte alternativo y lo probé, en ese momento hubo conexión”, recuerda.

Su primer club fue el Hernani Kirol Elkartea, en el que entró con 14 años con el apoyo incondicional de sus padres: “Mi familia ha sido mi pilar, mi referente”, aunque también encontró inspiración en otras deportistas: “Hubo una jugadora en la que me fijé y trabajé para parecerme un poco a ella. Era Alexandra Fomina, jugadora del Cannes francés”.

Pasados tres años, debutaba en la máxima categoría con el UPV Oskarbi. A partir de entonces, tuvo la oportunidad de formar parte de los mejores clubes nacionales: Toledo, Ávila, Tenerife, Burgos, Menorca, Haro y Murillo (más tarde Logroño), entre otro.

Entró en su primer club con 14 años, con el apoyo incondicional de sus padres: «Mi familia ha sido mi pilar, mi referente»
Esther López ha llegado a ser la jugadora más laureada del voleibol femenino español. Fuente: Esther López.

Con algunos de estos clubes tocó el cielo, ganando los títulos más deseados. Cuenta con una Champions League, ocho Copas de la Reina, diez Superligas y seis Supercopas. Su posición dentro del equipo fue la de líbero, una figura especialista en defensa que puede sustituir a cualquiera de sus compañeras y viste, curiosamente, de forma distinta al resto del equipo.  A nivel individual, en 2005, fue elegida mejor receptora a nivel europeo y mejor líbero de Europa en las temporadas 2003-04 y 2006-07. Además, se hizo con el trofeo a la jugadora más valiosa de la Copa de la Reina en 2016, que recayó, por primera vez, sobre una jugadora que no puede atacar, sino defender.

Esther es una deportista exigente que se define a sí misma como «una guerrera». Su forma de afrontar los retos es sencilla y contundente: “Si se cree y se trabaja, se puede”. Por eso, los frutos de su determinación y su esfuerzo no tardaron en llegar. En 2004, consiguió, junto a sus compañeras del CV Tenerife Marichal, la Copa de Europa, la primera del voleibol español. “Fue un sueño hecho realidad”, asegura Esther, que lo recuerda como uno de los mejores momentos de su vida deportiva.

Su forma de afrontar los retos es sencilla y contundente: “Si se cree y se trabaja, se puede”
Campeonas de Europa en 2004, un sueño hecho realidad a base de esfuerzo e ilusión. Fuente: Esther López.

Otros momentos especiales surgieron en las numerosas competiciones que jugó con la selección española femenina de voleibol, que la convocó entre 1997 y 2010. Para la jugadora, haber podido formar parte del conjunto nacional fue “un orgullo, un reconocimiento al trabajo, una satisfacción… Gracias a ello, tuve la posibilidad de conocer a grandes profesionales, no sólo a nivel nacional sino a nivel internacional”, comenta. De entre sus recuerdos vistiendo el rojo, se emociona cuando recuerda “el partido en el que España se clasificó para el Europeo contra Rusia, en Albacete. Fue otro momento significativo de mi carrera deportiva”, explica Esther, que llegó a ser internacional 93 veces a lo largo de su trayectoria.

Con la selección española, además,  adoptó su conocido número de jugadora, el dieciocho. “En un viaje, me olvidé la mochila con las camisetas de juego. Al llegar a nuestro destino, el delegado, que es muy previsor, me ofreció las equipaciones que llevaba de sobra. Elegí el 18 y desde ese momento fue mi número. Me “salvó” en aquel momento y es con el que más alegrías me he llevado”, recuerda.

“El partido en el que España se clasificó para el Europeo contra Rusia fue un momento significativo de mi carrera deportiva”
Una veterana de la selección nacional de voleibol femenino. Fuente: Esther López.

Como cualquier jugadora en la élite, Esther también vivió momentos duros: “Las lesiones siempre son un lastre para el ánimo. Las derrotas no duelen siempre igual”. En las dificultades, su espíritu guerrero le ayudó a retomar el camino: “Soy una trabajadora que lucha por sus objetivos, implicada en lo que hace”, en el deporte, y también en la vida. “Esther es Esther, siempre”. Una de las virtudes que más admira es, precisamente, la honestidad. Sus compañeras de equipo lo saben, tal vez por eso, es tan querida en los vestuarios por los que ha pasado. Es una compañera exigente, pero también generosa y comprensiva, que no olvida tratar a los demás como quiere ser tratada y ve los errores cometidos con un enfoque positivo: “Me he equivocado en muchos momentos a lo largo de mi vida, en cualquier ámbito, pero si no lo hubiera hecho, no hubiera aprendido”, reflexiona.

En 2013, llegó a un vestuario que sería especial en su vida deportiva: el CV Murillo, que más tarde pasaría a llamarse CV Logroño. Allí conquistó al club y a sus compañeras con su compromiso y trabajo duro, llegando a formar parte de la familia del voleibol riojano, con la que compartió un largo listado de victorias. Sus compañeras le pusieron el mote de “leyenda”, reconociendo así su espectacular trayectoria. Esther habla de esta etapa con cariño, y cuenta que fue muy feliz. Tal vez por eso, decidió, en 2017, rodeada de compañeros y amigos, dejar las pistas tras 28 años de trayectoria deportiva, 25 títulos y el récord de ser la jugadora más laureada de voleibol español: “Siempre es difícil tomar una decisión así, pero un día sientes que es hora de dar un paso al lado”, explica la jugadora.

Esta retirada, sin embargo, no la alejaba de su deporte, ya que seguía vinculada al CV Logroño como nueva gerente y coordinadora de base. Esther siempre había tenido claro que su vínculo con el voleibol iría más allá: “Siendo juvenil, me saqué el título para poder entrenar categorías base y lo fui compaginando durante mi etapa de jugadora en diferentes clubes”. Tras su retirada, siguió formándose en el banquillo del Logroño como segunda entrenadora, hasta que, en 2019, el club, que había seguido dominando la liga Iberdrola durante los últimos años, le daba la oportunidad de debutar como primera entrenadora. Toda una responsabilidad, que la convertía en la primera mujer al mando de un equipo femenino de voleibol de la élite nacional.

En 2017, se retiró de las pistas tras 28 años de trayectoria deportiva, 25 títulos y el récord de ser la jugadora más laureada de voleibol español
La jugadora animando a sus compañeras durante un encuentro. Fuente: Esther López.

Su primer año como entrenadora no podía ir mejor, tras ganar la Copa de la Reina, cuando la pandemia COVID-19 sorprendió a todo el país y paralizó el deporte nacional. “Nosotras estábamos a dos partidos de terminar la liga regular y estábamos clasificadas como primeras para jugar los play off por el título. Nos quedamos sin competición y, por tanto, sin poder disputar el ansiado título de la Superliga”. En junio de este mismo año, a esto se añadía la triste noticia de que Club Voleibol Logroño cerraba su etapa en la máxima categoría del voleibol nacional. Fueron momentos de desconcierto y mucho desánimo para Esther y sus compañeras, en los que tuvo que despedirse de su equipo y su club, que había sido una segunda casa.

Las propuestas profesionales no tardaron en llegar, dada su trayectoria deportiva y su buen hacer. Hace apenas un mes, anunciaba que su nuevo club sería el AD Algar Surmenor, “un club humilde, familiar», explica. El reto, esta vez, es trabajar con ellas adaptándose a sus circunstancias: “La plantilla está formada por gente que trabaja y estudia, no hay más de 2 ó 3 jugadoras que realmente vengan solo por el voleibol”. Sus planteamientos están enfocados a hacer crecer al equipo “aprovechando las horas de entrenamiento para sacar el máximo rendimiento”. ¿El objetivo principal? “La permanencia, me gustaría poder consolidar al equipo en la máxima categoría”.

Su nuevo club será el AD Algar Surmenor: “Me gustaría poder consolidar al equipo en la máxima categoría”, asegura
Esther es la primera mujer al mando de un equipo femenino de voleibol de la élite nacional. Fuente: Esther López.

Una de sus grandes bazas para liderar el banquillo es el entusiasmo, que trata de transmitir a las personas con las que trabaja, aunque haya días mejores que otros: “De cara a las jugadoras no puedes permitirte no estar al 100%, tú trasmites lo que haces, y si no lo haces con ganas, ¿cómo vas a exigirles a ellas que su implicación sea máxima?”, explica. En cuanto a ella, no le hace falta motivación extra, “ya es suficiente con hacer lo que a uno le gusta”. Es consciente de que el futuro y prosperidad del deporte femenino pasa por el esfuerzo diario de miles de deportistas como ella, pero también por iniciativas que les den visibilidad “para que el deporte femenino se valore más, que apuesten por nosotras, por las futuras promesas, que no se quede en palabras”, dice, agradeciendo la oportunidad que le brinda Sportfem.

No resulta difícil imaginarse un futuro en el que Esther López siga formando parte de la élite del voleibol español, de una forma u otra. “Ojalá os pueda decir, dentro de 5 años, que sigo siendo entrenadora de Superliga, aunque otro sueño que tengo es montar un refugio de animales y espero poder realizarlo”, dice sonriente. La deportista quiere ser recordada como alguien que trabajó para conseguir su sueño, “alguien que llegó a escribir su nombre en la historia del voleibol español”. ¿Y a nivel personal? “Con una sonrisa”. Estamos seguros de que conseguirá lo que se proponga, y que lo hará con la fuerza y determinación que caracterizan a las leyendas, los mitos deportivos que, como ella, nos inspiran para ser mejores.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *