Los primeros pasos de un bebé forman parte de uno de los momentos más emocionantes para los papás. Revivir esa gran hazaña solo se puede hacer a través de una cámara, y no siempre. Sin embargo, la atleta paralímpica Desirée Vila (Gondomar, Galicia, 1998) recuerda con exactitud los primeros pasos de su nueva vida, cuando, tras una operación, perdió su pierna derecha. No olvidará jamás esa sensación tras el duro golpe y la complicada experiencia de volver a aprender a caminar.  

Desirée Vila

 «Cuando me dieron la noticia de la amputación pensé que prefería morir»

La historia de Desirée encierra una increíble fuerza de superación y lucha. Con solo 16 años, entró en un quirófano sin ni siquiera imaginar que no saldría siendo la misma. En 2015, mientras entrenaba para el Europeo de gimnasia acrobática, sufrió una fractura de tibia y peroné. Lo que parecía una operación rutinaria derivó en una negligencia médica y, por consiguiente, en la amputación de su pierna derecha. «Cuando me dieron la noticia pensé que prefería morir. No concebía mi vida sin una pierna. Me llevó mucho tiempo asimilarlo», reflexiona. 

Cinco años han pasado desde ese momento que recuerda como si hubiera sido ayer. «La recuperación fue muy difícil. Volver del hospital y ver que todo había cambiado tanto», confiesa. Todo este tiempo le ha servido para, como ella dice, darle la vuelta a la tortilla. El pasado mes de marzo celebró su segundo cumpleaños, el de su nueva vida tras la amputación. Y lo hizo a lo grande, con tarta incluida. Porque celebrar la vida nunca está de más. Aun las dificultades del principio, asegura que la amputación le ha servido de aprendizaje. Siente que le ha ayudado a relativizar las cosas y a darse cuenta de lo que de verdad importa en la vida. 

Siempre tenemos la oportunidad de salir reforzados de las situaciones más críticas, y ese es el caso de Vila. De no ser por el accidente no habría podido convertirse en deportista olímpica. Empezó desde muy pequeña con la gimnasia acrobática, una de sus grandes pasiones: «Era una niña muy inquieta, me encantaba el baile y las acrobacias. Por pura casualidad, mis padres vieron en el periódico que había un club en Vigo y me apuntaron. A partir de ese momento me enamoré», recuerda con cariño. Desafortunadamente, aunque Desirée era excepcional, la gimnasia acrobática no es una modalidad olímpica. 

«Volver a correr lo recuerdo como uno de los momentos más satisfactorios de mi vida»

Cuando te pasa algo de semejante magnitud en la vida no solo vuelves a nacer, también toca volver a aprender muchas cosas que antes tenías bajo control. En ese nuevo aprendizaje, Desirée recuerda especialmente difícil el día que intentó volver a andar en bici. 

Durante la búsqueda de un deporte que le motivase, Vila probó el tenis en silla, el baloncesto y la natación, hasta que se encontró con el atletismo. Llevaba aproximadamente un año y medio sin correr cuando se puso la prótesis de atletismo por primera vez. Y, de repente, algo hizo «click»: «Volver a correr lo recuerdo como uno de los momentos más satisfactorios de mi vida», comenta. 

Esa fuerte conexión hizo que se apuntara al CAR (Centro de Alto Rendimiento) de inmediato: «Me gustó que hubiera más deportistas como yo que practicaban atletismo. Hicimos piña muy rápido y a los pocos meses ya me estaban animando a que compitiese en mi primer campeonato». 

El atletismo, y volver a competir, se presentó como un regalo, una motivación para seguir avanzando. El mismo año en el que empezó a entrenar, en 2018, consiguió proclamarse campeona de España en los 100 metros y en salto de longitud. «El reto más grande de ese año no fue conseguir una medalla, sino simplemente volver al deporte. Dejar atrás todos mis miedos y comenzar a entrenar por objetivos más grandes fue la mejor medalla de 2018», dice en tono reflexivo. 

Además, debutó a nivel internacional ese mismo año en el Europeo de Berlín. Hace un año vivía su primer Campeonato del Mundo de Atletismo en Dubai tras una temporada muy dura en la que tuvo que volver a enfrentarse a las lesiones. «Fue físicamente agotador, pero tener buenos resultados y mejorar mis marcas en la competición más importante de la temporada fue muy satisfactorio», asegura. 
 
 
Desirée tiene l récord de España en las tres categorías en las que compite

«Un año más para prepararme me sirve para mejorar mis marcas en los Juegos Paralímpicos»

Solo lleva dos años entrenando y ya es récord nacional en las tres modalidades de atletismo adaptado en las que participa: 60 metros, 100 metros y salto de longitud. Un mérito doble, porque lo compagina con el grado de Relaciones Internacionales, además de charlas y colaboraciones con marcas. «Me gusta esa carrera porque estudias asignaturas de ramas muy interesantes. La voy sacando poco a poco, matriculándome de los créditos que creo que puedo llevar bien con la carga de entrenamiento que tengo planificada para ese cuatrimestre e intentando no estresarme demasiado», comenta entre risas. 

Normalmente Vila entrenaba seis días a la semana: «Hacía trabajo de fuerza y pista (longitud y velocidad) aproximadamente unas tres horas diarias». Una frecuencia que se vio bastante reducida durante la cuarentena. Ahora, tiene las pilas cargadas al máximo para volver a competir por todo el mundo

Los meses de confinamiento los ha pasado en Madrid, «entrenando desde casa (como he podido), e intentando buscar la motivación para seguir trabajando, ya que no hay competiciones próximas», explica. 

Como muchos deportistas de élite, las dificultades para entrenar no han sido una excusa para bajar los brazos. Desirée se enfrentaba este año a sus primeros Juegos Paralímpicos, por eso ha seguido entrenando al máximo: «Durante la cuarentena practicaba la parte aeróbica en una bicicleta elíptica cedida por El Comité Paralímpico. La fuerza y la técnica de carrera la he entrenado con el material que he encontrado en casa».

Esos meses de parón los ha afrontado con mucho positivismo, como una oportunidad de acudir a los Juegos mejor preparada: «Me ha venido bien que se aplazaran. Primero, porque en febrero me había hecho un esguince y todavía estaba en proceso de recuperación. Segundo, porque soy joven y tengo mucho margen de mejora. Un año más para prepararme me sirve para poder mejorar mis marcas«. 

También le han ayudado los ejercicios de respiración y concentración que trabaja habitualmente con su psicóloga deportiva: «Antes de las competiciones importantes suelo seguir alguna rutina de concentración para que me ayude a estar más activa y preparada mentalmente», reconoce. 

 

 

«Todos somos igual de válidos sea cual sea nuestra condición» 

Considera que su nueva vida le ha dado más cosas buenas que malas. Pero uno de los grandes problemas de las prótesis es su precio excesivo. Tal y como Desirée denuncia: «Los precios son altísimos y las rodillas de alta generación, como la mía, no son accesibles a todo el mundo. Siempre digo que soy muy afortunada por poder practicar deporte y llevar una vida totalmente normal con mi prótesis, pero esto debería ser un derecho para todo el mundo. Poder tener calidad de vida y seguir con nuestras rutinas diarias a pesar de nuestra discapacidad». 

En concreto, la rodilla de Desirée se puede controlar a través del móvil o el ordenador, y se puede poner en distintas modalidades como: bicicleta, correr, andar, etc. Así que, como cualquier aparato electrónico, necesita batería. La gallega recuerda entre risas una anécdota muy graciosa con la autonomía de su prótesis: «Una vez se me quedó sin batería durante un examen. Fue durante los primeros meses en el colegio después de la amputación. Tuvo que venir mi padre al colegio para traerme el cargador y que la pudiese cargar. Hice todo el examen al lado de la prótesis». 

Tardó más de un año en subir una foto a las redes sociales porque le daba apuro enseñar su prótesis. Si le hacían una foto y se veía pedía que no la publicaran. Ahora, no solo sube instantáneas, sino que corta los pantalones para que se vea, y, como si se tratase de una funda de móvil, cambia el encaje y la carcasa con distintos colores. En esa lucha interna, asegura que haber conocido a Irene Villa supuso un antes y un después. Se vio reflejada en su éxito, y le dio la fuerza necesaria para poder avanzar. 

Además, es embajadora de Barbie, en concreto de una edición de la icónica muñeca que también tiene una prótesis: «Me hace muy feliz que ahora mis primos pequeños puedan jugar con una muñeca que es «como su prima», porque aprenden a normalizar la discapacidad y crecen con esa idea de inclusión y de que todos somos igual de válidos sea cual sea nuestra condición». 

 

«El deporte me ha quitado una pierna pero me ha dado cosas mucho más importantes»

Cuando tiene un día malo, a Desirée le gusta poner música para cantar y bailar. Todo el que la conoce o sigue en redes sociales sabe que tiene mucho sentido del humor y está llena de energía. Por eso, no es de extrañar que el título de su primer libro fuera: Lo único incurable son las ganas de vivir. Una frase que tiene tatuada en el costado y un proyecto del que está especialmente orgullosa: «Quería ayudar a otras personas, enseñarle al mundo que de cualquier situación complicada podemos sacar esa fortaleza interior que todos tenemos para «darle la vuelta a la tortilla» y buscar la oportunidad dentro del cambio». 

Siempre dice que encontró en su familia y en sus amigos, además de en otras personas con discapacidad, la fortaleza para poder seguir hacia delante. Pero, el deporte le permitió volver a nacer. «El deporte me ha quitado una pierna pero me ha dado cosas mucho más importantes: valores. Es mi forma de ver la vida, de pensar y de actuar. Es la disciplina con la que trabajo en todo lo que hago y es la ilusión que le pongo a las cosas que me apasionan. Me ha dado una familia, unos objetivos, una calidad de vida y muchos sueños cumplidos y por cumplir», relata. 

Tiene claro que no ha llegado hasta donde lo ha hecho sin sacrificio: «Suena típico pero: «quien algo quiere, algo le cuesta», es verdad. Lo he interiorizado para todo lo que hago, y creo que el deporte es un claro ejemplo, porque al final nadie te va a regalar nada y no hay mejor satisfacción que conseguir algo por mérito propio después de haber sudado la gota gorda». 

Valora de manera positiva iniciativas como Sportfem porque «son importantísimas para destacar el esfuerzo de las deportistas femeninas que luchamos día tras día por obtener un reconocimiento a nuestro trabajo».

Esta gallega tan especial quiere ser recordada como una chica alegre. De aquí a cinco años le gustaría seguir disfrutando del deporte al más alto nivel, «estando entre las mejores del mundo». Si con solo 21 años, y dos dentro del atletismo, ya es campeona de España, quién sabe todas las cosas grandes que le esperan a esta gran deportista y luchadora nata. 

 

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