Nadie podría ponerse de acuerdo en cuál es el dúo más influyente de la música española. No resulta sencillo escoger entre grandes como Pimpinela, Estopa, o Dúo Dinámico. En el cine pasa una cosa parecida con parejas como Geena Davis y Susan Sarandon en Thelma y Louise, Rick Blaine e Ilsa Lund en Casablanca o Leonardo Di Caprio y Kate Winslet en Titanic. Sin embargo, si hay un dúo por excelencia en el mundo del pádel es el formado por María Pilar y María José Sánchez Alayeto (Zaragoza, 1984); más conocidas como las gemelas atómicas

 

Las gemelas atómicas. Fuente: Instagram.

«La lesión de Mapi nos unió aún más»

Mapi y Majo se iniciaron en el mundo del pádel en 2008. Llevaban 13 años dedicándose al tenis profesional, incluso llegaron a proclamarse ganadoras del Campeonato de España de Dobles en 2003, pero decidieron dejarlo para estudiar Trabajo Social: «Durante esos años de carrera universitaria no hicimos deporte de raqueta. Después de varios años, cuando teníamos unos 23, unos amigos nos invitaron a jugar a pádel y así empezamos«, explican.

Desde entonces han ido encadenando victorias hasta convertirse en la pareja de moda del circuito femenino del World Padel Tour.

Tal es su complicidad dentro de la pista, que ven prácticamente imposible que lleguen a competir por separado. «Somos un pack. Si algún día lo hacemos, será porque suceda algo como lo que ya vivimos con la lesión de Mapi, donde tuve que jugar con otra compañera», comenta Majo.

La lesión de Mapi, en 2019, es una de las etapas más duras de la vida profesional de las gemelas. Eran líderes del ranking del World Padel Tour cuando sufrió una rotura parcial del subescapular del hombro derecho. Para evitar males mayores decidieron que lo mejor era que la operaran, obligándoles a empezar la temporada por separado. «Nos cayó como un jarro de agua fría en nuestro mejor momento. Fue muy duro. Tanto el tiempo que jugó lesionada, como el momento de pasar por el quirófano y el postoperatorio. Era algo nuevo para las dos, nunca habíamos sufrido una lesión grave. Nos trajo mucho aprendizaje y nos hizo más fuertes. Nos unió aún más, si cabe«, recuerdan. 

Y apenas un año después, han vuelto a estar separadas. Esta vez a causa de la pandemia. Desde sus casas, han seguido entrenando y, sobre todo, contando los días para volver a verse. 

 

Vuelta a la pista

Como cualquier deportista de élite, Mapi y Majo, se han concentrado en mantener su forma física lo máximo posible durante el confinamiento. Por fortuna, ambas hermanas cuentan con una terraza donde han podido pelotear. «Nos ha permitido hacer trabajo más específico de pádel, como desplazamientos, y jugar un poco con la pala. La fuerza la hemos podido trabajar con las pesas, pero la parte aeróbica quizás ha sido la más difícil de mantener», apuntan.

Intentaron en todo momento mantenerse activas y seguir una estructura en el día a día. Lo positivo es que han tenido más tiempo para los estudios, porque están cursando el grado de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte en la Universidad de San Jorge de Zaragoza: «Por primera vez estamos pudiendo asistir a las clases, ya que las están dando online. En nuestra vida «normal» no podemos por incompatibilidad de horarios con entrenamientos, competición y lugar de residencia».

Y es que, antes del confinamiento, su agenda no daba para más. Entrenaban todos los días menos el domingo. «Tres o cuatro días, estábamos con nuestro entrenador de pista y los demás días intentábamos jugar partidos de entrenamiento para mantener el ritmo de competición. Además, hacíamos aproximadamente una hora y media, de físico», remarcan. 

Afortunadamente, el 25 de mayo, ya en fase 1, las gemelas volvieron a los entrenamientos en pista, aunque lo hicieron, eso sí, separadas, por lo que las sensaciones fueron raras. De momento se lo toman con calma, sobre todo Mapi, quien vive con mucha precaución la vuelta a los entrenamientos en pista. Aunque tiene más confianza que antes, quiere que su vuelta sea progresiva para no sobrecargar mucho el hombro. 

Así que, aunque ven opciones de recuperar el número uno de la clasificación mundial, no tienen el ranking muy metido en la cabeza: «Tratamos de no presionarnos con eso porque no somos de marcarnos objetivos así. Nuestra filosofía es dar todo en nuestro día a día para tener la conciencia tranquila, sabiendo que ponemos todo lo que está en nuestra mano para llegar lo más lejos posible. Si te esfuerzas al máximo en tu día a día, al final los resultados llegan«, explican. 

Ahora su objetivo es volver a recuperar el juego y ver las sensaciones de Mapi mientras recupera el ritmo de la competición. 

 
Mapi y Majo están muy unidas. Fuente: Instagram.

«El torneo más especial es el que ganamos a la vuelta de la lesión de Mapi»

Aunque ahora no estén centradas en liderar los rankings, está claro que estas gemelas dominan el pádel. Al año de iniciarse en el deporte compitieron en el Padel Pro Tour. Hasta en tres ocasiones han vencido en el World Padel Tour de manera aplastante. Se han impuesto como Campeonas de España cinco veces. Y ,tras ganar el Open de Andorra y el Keler Bilbao Open en 2017, ganaron ocho torneos en una temporada.

Resulta difícil escoger entre tantos premios. Sin embargo, recuerdan con especial ilusión cuando, en 2017, ganaron 30 partidos seguidos, nada más ni nada menos. Un récord que ,de momento, nadie ha superado y que «viéndolo ahora, pasados unos años, nos damos cuenta de lo difícil que es conseguir algo así», comentan. 

También tienen especial cariño al primer título que ganaron en su carrera y, por otro lado, al «torneo que ganamos el año pasado en Menorca, después de la vuelta de la lesión de Mapi, por todo lo que suponía», nos cuentan. 

No es la primera vez que Mapi se lesiona. De hecho, una de las anécdotas más divertidas de las gemelas fue durante un torneo en el que también estaba lesionada. El fisio le hizo un vendaje en la zona afectada y «después me lo hizo a mí igual para que las rivales no supieran cuál de las dos era la que realmente estaba lesionada, y así no avasallaran y le cargaran más el juego a ella», comenta Majo.

 

 

No se ven compitiendo con nadie más. Fuente: Instagram.

«Tenemos otra compenetración y complicidad»

Trabajadoras, luchadoras y disciplinadas, así son estas hermanas zaragozanas. Les gusta el deporte en general, tanto verlo, como practicarlo. Seguramente sea porque en casa todos son deportistas, además «somos muy competitivos y cuando nos ponemos a jugar a algo, siempre hay pique», comentan entre risas.

Tiene que resultar curioso ver esos partidos, porque  Mapi y Majo tienen cinco hermanos: «Todos nos llevamos fenomenal, pero es verdad que nuestra relación es más especial y va un punto más allá. Tenemos otra compenetración y complicidad. Somos nuestras mejores amigas, nos los contamos todo».

Son muy exigentes y críticas con ellas mismas, siempre buscan la perfección. Sin embargo, estos meses tan complicados se los han tomado con más calma: «A partir de ahora, creemos que todos valoraremos más el día a día«, concluyen.

La vuelta a la competición podría ser a finales de junio. Varios jugadores han hablado con los dirigentes del World Padel Tour manifestándoles su intención de volver, pero con un entrenamiento previo para prevenir posibles lesiones. Aun así, al haber podido disputar solo un torneo en toda la temporada, la vuelta será rara y complicada. Por eso, durante los entrenamientos juntas otra vez, a pesar de fallar algunos toques, Mapi y Majo sonríen. 

Quieren seguir disfrutando del pádel dentro de la pista unos años más y aunque han estudiado Trabajo Social, e incluso han llegado a ejercerlo unos años antes de empezar con el pádel, ven su futuro ligado a este deporte. Y puestos a soñar, les encantaría que fuese olímpico: «Ojalá pudiéramos ir a unas Olimpiadas, aunque eso ya va a ser más difícil por nuestra edad», confiesan entre risas. 

Si algún día ocurre, ahí estará Sportfem para contarlo, eso seguro. Un medio que ven como fundamental «para que podamos seguir creciendo. Es de agradecer que se impliquen y den cabida a las deportistas femeninas», detallan. 

Lleguen o no a las Olimpiadas, se sienten afortunadas por poder dedicarse a lo que les apasiona. Como bien dicen estas gemelas tan carismáticas, «somos unas privilegiadas». No obstante, lo que sí es una fortuna y un privilegio es poder disfrutar de ellas en cada partido. 

 

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