Ilustración: Anja Reponen

Nuestros bares, restaurantes, comercios y lugares públicos están viviendo una transformación durante los últimos meses. La distancia social, una de las muchas medidas para frenar la expansión de la COVID-19, está cambiando por completo la manera que teníamos de socializar y ver las cosas. 

Ahora, vivimos en una constante adaptación a las cintas adhesivas, carteles, y demás señales, que indican qué espacios pueden ser usados y cómo hacerlo. Detrás de esas señales, símbolos o pictogramas, hay una historia; una especie de manual de instrucciones para entender cómo funciona el mundo. 

 

Tipografía del sistema ferroviario británico

 El arte de señalar

Si alguien entiende de flechas, formas geométricas o combinaciones de colores, es Margaret Calvert (Sudáfrica, 1936). Gracias a esta diseñadora gráfica y tipógrafa, más de uno no se ha perdido en un lugar desconocido o ha conducido por donde no debía. Es una de las grandes referencias del lenguaje visual, lenguaje que, hoy en día, ha tenido que volver a reinventarse.

Margaret nació en Sudáfrica, pero en 1950, a los 14 años, se mudó con su familia a Inglaterra. Se matriculó en la escuela St Paul’s Girls y más tarde decidió ingresar en el Chelsea College of Art (Escuela de Arte de Chelsea), para formarse en el campo de la ilustración: «Después de un curso intermedio de dos años donde hice de todo: escultura, pintura, dibujo…tuve que elegir entre Bellas Artes o Grabado e Ilustración. Elegí la ilustración porque no había diseño gráfico en ese momento», señala Calvert. 

El director del curso, Brian Robb, decidió llevar a un diseñador gráfico al menos un día a la semana. El elegido fue Hans Schleger; su nombre tenía mucho peso en los años 50. 

Margaret demostró muy pronto que tenía habilidades excepcionales para la tipografía, impresionando a varios profesores. Su meta era ser diseñadora, pero por aquel entonces era un campo sin explorar. El concepto de diseño que tenemos ahora era inconcebible; simplemente se instruía para incorporar tipografías en los carteles, en lugar de ver el diseño como un conjunto bien cuidado. 

Tal era su talento, que fue contrata por Jock Kinneir, un diseñador gráfico y tipógrafo de renombre, como su asistente. Se conocieron cuando Jock comenzó a sustituir a Hans en las clases de diseño gráfico. Los trabajos de Calvert llamaron la atención del diseñador. Poco después de conocerse, Kinneir recibió el encargo de diseñar toda la señalética del aeropuerto de Gatwick, Londres Reino Unido. Instantáneamente, Calvert quiso ayudar en su proyecto: «Fue realmente pionero. Creías en él y querías ser parte de él. Fue simplemente emocionante estar construyendo eso». 

Ese fue su primer trabajo como diseñadora, y el comienzo de una carrera llena de éxitos.

 
 

«Los signos eran completamente radicales si los comparas con los que existían»

Después del proyecto del aeropuerto, Margaret se incorporó a la oficina que tenía Jock en Knightsbridge, donde empezó a mostrar más interés por el campo de la tipografía. 

El Gobierno británico tenía un ambicioso plan de reconstrucción de varias autopistas del país. Colin Anderson, presidente del Comité Gubernamental especializado en la revisión de la señalización, le encargó a Kinneir el diseño de las nuevas carreteras. Fue entonces cuando entre 1957 y 1967 Margaret creó junto con Jock el sistema de señales de tráfico para las autopistas.

Sabían que querían diseñar un sistema sencillo de comprender y de leer. Intentando que fuera lo más accesible posible, adaptaron muchas normas de la señalética extendidas en Europa: como los triángulos para las advertencias, los círculos para las prohibiciones, los rectángulos para la información o el color amarillo para los números. También combinaron las letras mayúsculas y minúsculas para que fueran más legibles.

Desarrollaron una nueva tipografía: Transport. Tenía detalles como una curva al final de la letra minúscula y trazos curvados de corte oblicuo, pensados para conservar la forma de la palabra de los nombres que tuvieran poco espacio para las letras. Margaret no podía estar más emocionada con ese gran proyecto, que no siempre fue visto como tal: «Si miras en Wikipedia, dice que fuimos responsables de algunas de las señales de tráfico. Fuimos responsables de pensar en un sistema completo y de diseñar cómo iba a ser la disposición de información y los pictogramas que siguieron. No se trata solo de algunas señales de tráfico. ¡Eso es un eufemismo!», indica.

El éxito del proyecto y de este tipo de letra, que rápidamente se extendió por todo el país, les llevó en 1964 a asociarse bajo el nombre Kinneir Calvert Associates. 

Su sistema de señalización vial acabó legislándose para aplicarse a las demás carreteras. Bajo este rotundo triunfo empezaron a trabajar en otra tipografía, la Rail Alphabet, originalmente conocida como Británica TM;una letra diseñada para el programa visual de British Rail, el sistema ferroviario británico. 

Calvert diseñó un conjunto de pictogramas para obras en progreso, coloquialmente conocido como «hombre luchando para abrir el paraguas», algo que disgustó a la diseñadora. También creó el diseño de «niños cruzando» para avisar a los conductores; de este último dijo que le recordaba a «una ilustración de Enid Blyton», una escritora de cuentos infantiles. «Los signos eran completamente radicales si los comparas con los que existían en ese momento; había personas que se opusieron a ellos». 

Populares o no, antes de sus diseños, Reino Unido no tenía un sistema de señalización unificado. La gran variedad resultaba confusa y no seguía unos patrones unificados. La clave de Margaret era decir muchas cosas pero con pocos elementos. 

Como diseñadora de tipografías, creó varias fuentes comerciales, incluida la que lleva su apellido, Calvert TM

 
El polémico "hombre con paraguas"

El diseño gráfico que nos guía

Los diseños de Margaret se caracterizan por un estilo clásico, que bien le han merecido varios premios como el de Mejor Diseño del Año por su proyecto de la página web del Gobierno británico. También fue nombrada Directora de Diseño Gráfico del Royal College of Art, en 1987, cargo que ocupó hasta 1991. Además, la reina Isabel II, la designó como Oficial de la Orden del Imperio Británico (OBE) y es miembro de la Alliance Graphic International, entre otras muchas cosas. 

Con el tiempo, muchas de sus imágenes habían perdido parte de su nitidez, por lo que en 2016, Calvert tuvo que volver a revisar sus diseños; lo que le sirvió para hacer una reflexión del diseño moderno: «Hoy en día muchos diseños se hacen tan rápido, digitalmente, en pantalla, que, de alguna manera, cuando ves algo así siempre parece terminado y nunca lo persigues, nunca haces un esfuerzo adicional. Algunos proyectos se pueden hacer rápido, pero hay otros que necesitan desglosarse y trabajar. Las soluciones están ahí, siempre han estado ahí, solo tienes que desenterrarlas». 

A veces damos por hecho todo lo que nos rodea, pero las señales son cruciales y Margaret siempre disfrutó mientras las creaba: «Soy alguien que realmente disfruta trabajando con algo en la mano y eso me devuelve a ser una niña que siempre quería dibujar con lápices de colores. Primero hago eso y luego vienen las ideas y el trabajo. Un poco de desorden, con un poco de pintura».

Probablemente nos crucemos casi a diario con el trabajo de Margaret. De hecho, sus señales y pictogramas todavía se usan en todo el Reino Unido y también en muchos países del mundo. 

Aunque a sus 80 años ya no le gusta responder preguntas sobre su trabajo, ha dejado tras de sí un legado imborrable. Su sistema sirvió de modelo para el diseño de la señalización vial moderna. Es curiosa la importancia de la señalética en lo cotidiano: llegamos a los sitios, no nos perdemos en otros, sabemos qué podemos hacer y qué no; y, gracias a Margaret, lo hacemos de una manera más sencilla y casi intuitiva. 

 

 

 

 

 

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