Imaginarnos a Aauri Bokesa (Madrid, 1988), toda una estrella del atletismo nacional, vestida de sevillana o con un tutú rosa, nos saca una sonrisa. Con solo cinco años, el baile se convirtió en la primera disciplina de la madrileña: «Recuerdo que era muy patosa, no se me daba nada bien», comenta entre risas. 

Lo que sí se le da muy bien es el deporte. Gracias a su dedicación, y en parte a su altura, 1,83 m, ha conseguido varios títulos en el baloncesto, y como atleta de 400 metros lisos, ha llegado a participar hasta en dos ocasiones en los Juegos Olímpicos.

Su profesora de ballet, recomendó a su madre, la culpable del tútú y los volantes, que probara con otra actividad que fuera más acorde con sus características físicas. Un refuerzo que siempre usa Aauri en sus charlas en los colegios: «Todos tenemos capacidades y habilidades diferentes. Tenemos que buscar lo que se nos da bien y obviamente nos guste».

En busca de su propia individualidad, Aauri encontró el baloncesto. Empezó con siete años, y más allá de las medallas (que han sido muchas), «me ha dado a mis mejores amigas y a grandes entrenadores que han sido fundamentales en mi vida», confiesa. 

Una carrera de éxitos, dentro del Club Baloncesto Estudiantes y la Selección Femenina de Baloncesto  que alargó hasta los 20 años. Recuerda en especial: «Acudir cada verano con la selección, estar concentradas mes y medio en campeonatos internacionales, las vivencias con las compañeras…Algunos años fui importante para el equipo y otros fui jugadora de banquillo.Ganamos campeonatos de Europa, acudimos a mundiales…Jugué con jugadoras como Alba Torrens, Silvia Domínguez o Laura Nichols«.

Bokesa todavía siente la pasión por el baloncesto. Fuente: Instagram.

Con el atletismo empezó por casualidad.  «Fue un cambio bastante radical«. Tenía claro que quería ir a unos Juegos Olímpicos y eso no lo veía factible con el baloncesto.

Intentó compaginar ambos deportes, pero reconoce que, al final, no le quedó otra opción que elegir si quería triunfar en una de las dos disciplinas. «Prácticamente no tenía tiempo para nada más. Me costaba bastante compaginarlo con mis estudios, no cuidaba la alimentación…», asegura.

Su vida dio un giro de 180 grados. Decidió dejar el baloncesto para apostar por el atletismo e intentar hacerse un hueco en Los Juegos Olímpicos. Dejó su piso de estudiante, y empezó a vivir en una residencia: «Entrenaba una vez al día, me centré en los estudios, fui más disciplinada, no salía de fiesta, cuidaba muchísimo la alimentación», relata.

El sacrificio de Aauri pronto se vio recompensando cuando llegó una convocatoria por parte de la Selección Absoluta de Atletismo. Debutó en 2009, en la Copa de Europa de Selecciones de Leiria, Portugal. 

Reconoce que aunque todavía siente un poco de «morriña» por el basket, el atletismo fue la opción correcta. «El atletismo me ha dado muchísimos momentos buenos, así como personas que a día de hoy son fundamentales en mi vida;  eso no lo cambiaría por nada. También me ha dado muchos momentos de frustración y ansiedad. Supongo que ese ha sido el precio de acudir a los Juegos Olímpicos de Londres y Río . Así que, sabiendo todo, volvería a elegir el atletismo«.  

Aauri es una habitual de la Selección Española de Atletismo. Fuente: Instagram.

«Cada etapa deportiva ha sido bastante diferente»

Hace tres años su vida volvió a cambiar: «Ahora vivo y entreno en Suiza. Realizo entre ocho y nueve sesiones de entrenamiento a la semana y durante tres meses estoy fuera de Europa, casi siempre en Sudáfrica de concentración con el equipo. Cada etapa deportiva ha sido bastante diferente«. 

Aauri asegura que los últimos años no han sido nada fáciles. «Antes de cambiar de entrenador estaba viviendo un momento bastante difícil a nivel psicológico por no poder conseguir los objetivos propuestos». Ese fue uno de los principales motores que le inspiró a encaminarse a la aventura suiza. «La decisión vino sola. O hacía un cambio o dejaba el deporte porque me estaba haciendo muy infeliz. La escuela Laurent me acogió en el grupo sin ningún problema y me lo puso todo muy fácil». Y reconoce que de momento, no quiere cambiar. 

Bokesa es ahora una habitual en las convocatorias de la Selección Española de Atletismo. Los Juegos Olímpicos de Londres 2012 fueron su primera gran cita representando a España sobre el tartán y cumpliendo uno de sus sueños.  

Ahora vive en Suiza y de momento no pretende volver a España. Fuente: Instagram.

«Mi objetivo es acudir a unos terceros Juegos Olímpicos»

La ganadora de 11 campeonatos de España en Absoluto está pasando esta pandemia en Suiza, donde ha tenido que reinventar sus entrenamientos: «Las instalaciones y las pistas están cerradas, no podemos entrenar en grupos grandes, pero sí podemos salir a la calle. Eso está haciendo que viva la situación de forma menos extrema que familiares y amigos que están en España». 

Entrena entre nueve y seis sesiones. Antes de que la situación empeorase, estaban realizando sesiones dobles los lunes, miércoles y viernes. «Ahora sigo intentando entrenar con la mayor normalidad posible en la calle, pero hemos tenido que modificar muchas cosas». 

En cuanto a la alimentación, le está pasando lo que a muchos, se va a quedar sin levadura: «Intento cuidar la alimentación como siempre, pero, estoy horneando más de la cuenta«, comenta entre risas. 

Aun así, hay días que, como a todos, se le hacen un poco cuesta arriba: «Me está costando mucho mantenerme motivada y focalizar la energía, por las dificultades de los últimos años. Ahora que me empiezo a encontrar mejor, este verano no tendremos competiciones…Pero mi objetivo es acudir a unos terceros Olímpicos, por lo que seguiré trabajando para conseguirlo«, afirma. 

Siempre hay que mirar el lado bueno de las cosas. Un mantra que, la madrileña, tiene muy presente: «Se pueden sacar cosas positivas de momentos difíciles. Creo que somos capaces de sacar nuestro lado más solidario, empatizamos con los que sufren…Ahora estoy hablando mucho más con mis amigos y mi familia; hacemos muchas videollamadas. Estar en contacto con ellos más de lo habitual es algo que me reconforta muchísimo«. Algo muy compresible, teniendo en cuenta que muchos deportistas de élite suelen pasar largas estancias lejos de sus familiares y seres queridos.

También es capaz de ver las cosas desde otro prisma gracias a la ayuda de su psicóloga, con la que ya lleva trabajando dos años. «Soy mucho más consciente de mis emociones y sé cómo manejarlas mejor», reconoce. De hecho, cuando se lesionó en 2018, fue capaz de verlo como un aprendizaje. «Comprendí que la felicidad está en muchos sitios«. 

Aauri en uno de sus entrenamientos. Fuente: Instagram.

«Ser atleta es bastante más inestable a nivel económico que ser jugadora de baloncesto»

Todos tenemos planes para «cuando todo esto pase». En ese futuro que dibuja Aauri están, cómo no, las competiciones y los entrenamientos, pero por encima de todo, un reencuentro: «Lo que tengo claro es que cuando la situación sanitaria del momento haya mejorado, viajaré a Madrid a ver a mi familia»

Tampoco se olvida de su proyecto más especial: Aauri compaginó el deporte con la carrera de Trabajo Social, y ahora el atletismo con un máster de Acción Socioeducativa con colectivos vulnerables. Lidera un proyecto de educación en valores a través del deporte a niños en acogimiento residencial. «Trabajamos valores como el respeto hacia los sentimientos y derechos de los demás, la participación y el esfuerzo, la autonomía personal y la ayuda a los demás», explica. 

En los últimos años, Aauri ha visto cómo sus ingresos disminuían, teniendo que echar mano de los ahorros. En ese aspecto, denuncia la precariedad de su deporte: «Es triste porque ser atleta es bastante más inestable a nivel económico que ser jugadora de baloncesto. Si te lesionas o tienes un mal año, independientemente de que sigas trabajando o no, tus ingresos bajan considerablemente o incluso pueden llegar a cero. Es muy injusto, somos muy vulnerables«.

Echando una vista al pasado, Bokesa siente que ha alcanzado sus sueños: «Mi sueño era ser olímpica y lo he conseguido dos veces«. Pero como bien dice, los deportistas rara vez están satisfechos, «siempre queremos más». Por eso, aunque haya alcanzado grandes metas, ahora construye otras nuevas. «Aún tengo algún que otro sueño por cumplir, comenta. 

Es consciente de que algún día se terminará su carrera deportiva, pero tiene claro qué querría hacer cuando abandone las pistas: «Me gustaría poder llegar a muchas niñas, no solo a niñas racializadas que puedan sentirse con algún problema de identidad, como me ha pasado a mí». Por eso, apoya iniciativas como Sportfem que ponen en valor el deporte femenino: «Me parece maravilloso y necesario. Hay que visibilizar a la mujer deportista y entre nosotras tenemos que ir dando pasos adelante. Una forma de hacerlo es crear una plataforma en la que se hable y apoye a mujeres diferentes». 

Aauri Bokesa tiene premios deportivos como para llenar una habitación, pero quiere ser recordada más allá de los títulos: «Me gustaría que me recordasen no solo como deportista, sino como defensora y promotora de los valores positivos del deporte«. 

Quiere hacer algo significativo, poder trasladar todo lo que le ha dado el deporte a personas que se puedan encontrar en una situación de vulnerabilidad. ¡Todo un ejemplo de solidaridad y fuerza!

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