La India tiene una población de más de 1.3 billones de habitantes; sin embargo, menos de un 1% de las chicas practican deportes organizados y ninguna mujer ha ganado jamás una medalla de oro olímpica

Nacida en Ratu, un pueblo del segundo estado más pobre de la India, la arquera, Deepika Kumari (1994, Jharkhand), siempre estuvo decidida a reescribir la historia del deporte femenino indio: «Tal vez sea la chica que consiga una medalla olímpica para la India». 

Apenas tenía 12 años cuando oyó hablar por primera vez del tiro con arco. Por aquel entonces, vivía en una casa hecha de barro que en los días de lluvia o tormenta se llenaba de goteras. «Poníamos ollas y sartenes por el suelo para no inundarnos».  

Su madre trabajaba como enfermera en un pequeño hospital y, su padre, al que se siente muy unida, conducía una motocicleta. Muchos días no tenían ni para comer porque su madre no cobraba hasta dos meses más tarde: «Tampoco teníamos un baño. Nos bañábamos en el río». De hecho, Deepika se llegó a poner muy enferma, por bañarse en aguas residuales. Algo que superó gracias a los cuidados de su madre. 

Como era la mayor de sus hermanos, su madre no le dejaba salir a jugar con los demás niños; su deber era ayudar con las tareas del hogar.  

Kumari con una de sus entrenadoras.

Para intentar escapar de la pobreza, en 2006, Kumari acudió a una escuela de tiro con arco en Seraikella donde le darían comida y ropa. «Probablemente soy la única niña que se fue de la ciudad siendo tan pequeña. Aquí no tienen ninguna oportunidad. Sus padres las casan a los 18 años». 

Su primer entrenador, B. Srinivas, todavía recuerda el día que conoció a Deepika: «Vino con sus padres, los tres recorrieron más de 130 kilómetros subidos a una motocicleta«. 

Srinivas, vio a la joven Deepika muy débil, y no estaba a favor de que ingresara en su escuela. Fue entonces cuando ella le dijo: «Deme 3 meses. Si no soy lo bastante buena, puede echarme de la escuela«.

Sin saberlo, y con solo 12 años, comenzaba la leyenda de la arquera más famosa de toda la India. 

Deepika Kumari en una competición.

Un año después, en 2007, la Escuela de Tiro con Arco anunciaba nuevas plazas: «Estaba decidida a entrar», señalaba. En ese momento su actual entrenador, Dharmendra Tiwari, era el encargado de las pruebas de ingreso a la Selección India. Decidió apostar por ella y no se equivocó:

Al año de empezar con el tiro con arco, Deepika se convertiría en la campeona mundial de la categoría cadete

Con 17 años, vuelve a batir récords proclamándose como la mujer india más joven en ganar el oro en un torneo mundial.  Algo insólito en el mundo del tiro con arco, tan solo llevaba cuatro años practicándolo. 

Curiosamente, era la mejor en un deporte del que apenas había oído hablar: «Cuando comencé en el tiro con arco no sabía que era un deporte. Poco a poco me fue interesando más y al final me volví adicta». 

Kumari siempre encuentra fuerzas para seguir adelante. Fuente: Instagram.

Fue en sus primeros Juegos Olímpicos de Londres 2012 cuando vivió la cara más amarga del deporte. Esperaba volver a casa con una medalla porque era la número uno del mundo y su rendimiento era óptimo. Pero en un revés inimaginable, Amy Oliver, la representante de Gran Bretaña, la eliminó en la primera ronda. «El suelo se caía bajo mis pies. Sentí que se había acabado muy pronto», confesaba Deeprika con lágrimas en los ojos. 

Su expulsión tuvo mucha presión mediática y perdió su puesto en el equipo: «Estaba llorando todo el día, me sumí en una depresión. Perdí la esperanza y pensé en abandonar». 

Pero finalmente, consiguió superar ese bache, aceptó el presente sabiendo que no podía cambiar el pasado, y luchó para volver a ser la número uno: «Soy fuerte y confío en mí misma. No voy a volver a mi antigua vida. Rendirme no es una opción«, declaraba una Deepika resiliente y con actitud triunfante.

Al volver, lo hizo más fuerte que nunca, se centró en Río 2016. De las siete pruebas olímpicas, Deepika batió el récord mundial en las tres primeras. Todo apuntaba a que ganaría su primera medalla olímpica, pero días antes de irse a Río, sufrió una lesión en el hombro. La recuperación habría requerido entre dos y tres meses de rehabilitación, pero su equipo optó por una inyección de esteroides. Una decisión que trajo sus consecuencias:

El ocho de julio de 2016, con 22 años, una lesión mal tratada, sin preparador físico, sin nutricionista y sin psicólogo, Deepika Kumari pone rumbo a Río donde cae en octavos de final. 

«Te sientes mal cuando vas a cualquier lado y sientes que no te respetan porque no has ganado el oro olímpico o una medalla. Dan igual las competiciones que hayas ganado. Eso es algo que tiene que cambiar en nuestro país», confesaba entre lágrimas. 

Deepika con varias niñas en La India. Fuente: Instagram.

La historia de Deepika es la de una niña que consiguió escapar de la más absoluta pobreza, superando casi tantos obstáculos como flechas lanzadas por la propia aquera. Desde que comenzó a destacar en el deporte consiguió que no les faltara de nada a sus padres, y que pudieran tener una vida mejor. 

Recibió el Padma Shri, el cuarto reconocimiento civil más alto de la India, de manos del propio presidente del país. Y con solo 25 años ha ganado tantas medallas, que apenas le caben en las estanterías. 

Ahora quiere que su historia sirva de inspiración: «Espero que las niñas de la India que afrontan dificultades me vean como un ejemplo para superar sus problemas y luchar por sus sueños«.

Para todos los que todavía opinan que el deporte es solo para los hombres, Deeprika contesta con toda una declaración de intenciones: «Me gustaría responderles pero si lo hago con palabras se olvidarán. Si uso mis flechas, lo recordarán». 

Hoy es todo un ejemplo para muchos, demostrando que su talento, esfuerzo y perseverancia la llevarán a los próximos Juegos Olímpicos en 2021.

 

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