La inspiradora historia de Gert Boyle, la madre de Columbia Sportswear. Una mujer que superó una guerra, el exilio, la viudedad y la bancarrota.

Si en los últimos meses has comprado en Columbia, uno de los máximos referentes en ropa deportiva, quizás te hayas fijado en la fotografía de una mujer que, como si de un altar se tratase, estaba presente en todas las cajas de compra de sus tiendas. En la misma se puede leer la frase: «En memoria de nuestra Tough Mother, Gert Boyle«. 

Quizás su nombre lo desconocieras, pero Gert fue una pionera de la comunidad outdoor, además de presidenta e icono de la marca, que fallecía en su casa de Oregón a los 95 años, el pasado mes de noviembre. 

Gert estuvo al frente de la compañía durante medio siglo. Un papel nada sencillo, sobre todo teniendo en cuenta que era mujer, en una industria dominada por los hombres.

Pero, recapitulemos un poco. Columbia Sportswear Company lleva 80 años diseñando el equipamiento para los entusiastas de las actividades al exterior en todo el mundo. Sin embargo, no todo ha sido un camino de rosas, y su innegable éxito, lleva el nombre de Gert. Detrás de una gran empresaria, se esconde la historia de una mujer valiente que no lo tuvo nada fácil.

Infancia

Los padres de Gert fueron inmigrantes que se vieron forzados a huir de la Alemania nazi en 1938. Empezaron una nueva vida en Portland, Oregon,  donde fundaron una pequeña fábrica de sombreros a la que bautizaron como «Columbia Hat Company» (como el río mas caudaloso de la zona noroeste de los Estados Unidos).

Costureras de Columbia Hat Company en 1938. Fuente: Columbia Sportswear.

Columbia Sportswear

En el año 1964, su padre muere. Neal, el marido de Gert, hereda la empresa y amplía el negocio a ropa de abrigo para cazadores, esquiadores y pescadores. La firma decide lanzar un chaleco con bolsillos para pescadores (que tiene muy buena aceptación) diseñado por la propia Gert, que por aquel entonces era ama de casa. Es así cómo la compañía pasa a llamarse Columbia Sportswear. 

Boceto del chaleco de pesca que diseñó Gert. Fuente: Columbia Sportswear.
Años 70

En 1970 Gert tuvo que enfrentarse a un nuevo revés cuando su marido falleció de manera inesperada, a causa de un infarto.

Así, con una desgracia, comenzaba de manera precipitada la leyenda de una mujer que consiguió crear todo un imperio textil. Tomó decisiones arriesgadas, como la inclusión de GORE-TEX en sus prendas (una membrana que nos salva en muchas ocasiones, porque permite que la ropa sea más impermeable y transpire mejor). Fue la primera compañía del mundo en hacerlo y el resultado empresarial fue impresionante.   

La empresa rozaba la quiebra cuando cayó en sus manos, pero su fortaleza y perseverancia consiguieron que Columbia se convirtiera en lo que es hoy: una marca deportiva de renombre mundial. Pasando de un pequeño taller de sombreros, a una gran firma de ropa, calzado, y accesorios deportivos que supera los tres mil millones de dólares netos en ventas anuales. 

Gert Boyle, una ama de casa, toma posesión de la compañía. Fuente: Columbia Sportswear.

Una madre dura 

Boyle se fue convirtiendo poco a poco en todo un icono del marketing y de la compañía, siendo incluso la protagonista de muchas campañas memorables de publicidad. Mamá Boyle usaba a su hijo, Tim, como conejillo de Indias de todas sus prendas. Hasta le hizo pasar por un túnel de lavado de coches para demostrar la impermeabilidad y resistencia de sus chaquetas. Así comenzaba el famoso «Tested tough» (probado duro). 

«Cuanta más gente dudaba de mí, más quería demostrarles que se equivocaban»  

Tanto interés despertaba que en 2005 publica su autobiografía, One Tough Mother  (Una madre dura), que también acabó convirtiéndose en uno de los lemas de la compañía.     

Boyle presenta su autobiografía. Fuente: Columbia Sportswear.

Boyle era conocida por su ingenio y particular sentido del humor. De hecho, hasta su intento de secuestro en 2010 por parte de 3 ladrones, dejó una peculiar anécdota. Boyle se las ingenió para convencer a uno de los secuestradores de que «desconectara el sistema de seguridad de la casa», siendo en realidad la alarma silenciosa que daba la voz de alarma. Aunque todo se quedó en un susto, porque la policía logró llegar a tiempo, fueron momentos de mucha tensión. Sin embargo, cuando llegó el jefe de la policía y le preguntó cómo se encontraba, ella respondió: «Estaba bien hasta que has aparecido con esa chaqueta de The North Face»

Su carisma también le llevó a convertirse en la primera mujer en formar parte del Salón de Fama de la Sporting Goods Association. Colaboraba asiduamente con investigaciones contra el cáncer, o labores benéficas (la recaudación de su libro autobiográfico fue donada íntegramente a la ayuda de niños sin hogar). 

Como recogía Boyle en su libro: «Hay que tener éxito en la vida, en los negocios y en las tartas de manzana». Un éxito que, en su caso, podría traducirse en las más de 500 tiendas físicas que tiene la marca en todo el mundo, o en sus casi 8.000 empleados.

Dicen que «Columbia no existiría sin Gert Boyle«. Así que, ahora tendrán que encontrar la manera de seguir sin ella. Algo que al menos no será fácil, porque Gertrude Boyle dejó el pabellón bien alto. 

 

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