Sería una estampa como poco, curiosa, ver compartir una cena a los tenistas, Garbiñe Muguruza (Caracas, 1993) y Rafa Nadal (Manacor 1986), acompañados del cantante, Dani Martín (Madrid, 1977) y el cirujano, Pedro Cavadas (Valencia, 1965). En esa interesante mesa, nos confiesa que también estaría sentada la jugadora de pádel, Marta Ortega (Madrid, 1997), en el mejor de sus sueños.

 

Sin tiempo apenas para eso, soñar, toca poner los pies en la tierra y enfrentarse a un reto ya conocido para la madrileña: El World Padel Tour

Y es que Martita (nombre que le acuñan desde pequeña) ya apuntaba maneras desde niña. Su primer encuentro con las pistas fue con solo seis años. No tardó en despuntar. A los 17 se proclamaba subcampeona del mundo en categoría absoluta. Y el año pasado en el World Padel Tour Córdoba, ponía el broche de oro al convertirse en la número uno más joven de la historia. Que se dice pronto.  Esta vez, el campeonato se disputa en Marbella, donde juega por primera vez junto a Bea González. 

Bea González y Martita Ortega disfrutando en el World Padel Tour Marbella
«El deporte me ha dado más de lo que yo le he dado» 

En SportFem hemos querido acompañarla en un día cualquiera para conocerla un poco mejor:

Como el 90% de los mortales, me cuesta bastante comenzar el día”, nos admite la madrileña.

 

Pone rumbo a la universidad o al Hospital Gregorio Marañón donde cursa sus prácticas de Medicina. Una pasión que tuvo que defender a los 18 años, cuando varias universidades le recomendaron estudiar otra carrera que pudiera compaginar mejor con el pádel. Marta tuvo claro que no iba a renunciar a ninguna de sus dos pasiones. Y lo consiguió: “con mucho orden y ayuda”.

 

La “culpa” de que eligiera la Medicina la tiene su abuelo. “Cuando era pequeñita me regaló una bata blanca y yo me encargaba de escribir cada historia clínica y cada pauta de tratamiento en el ordenador de casa”.

Aunque le gustaría, no le da tiempo a comer en casa, pero eso sí, no descuida su alimentación: “Intento llevar una alimentación equilibrada sin obsesionarme”. Nos cuenta que se hizo un estudio de ADN para conocerse mejor: «Recibí unas pautas nutricionales para poder obtener el mejor resultado de mí misma antes, durante y después de la competición”.

La preparación física es fundamental. Requiere muchas horas y esfuerzo. Marta nos cuenta que siempre se ha sentido muy arropada por su familia: “Me hacen la vida más fácil. También mi equipo de trabajo que se adapta a mis necesidades. Si tengo exámenes buscamos horarios de entrenamiento alternativos o comprimimos alguna sesión”.

 

Necesita más de dos horas diarias de entreno para poder estar a tope en la temporada. Entre bola y bola le preguntamos por su mejor recuerdo en las pistas: “Cuando me enteré de que había conquistado el número uno del World Padel Tour. Estábamos muy concentradas en las semifinales, tanto que no éramos conscientes que si ganábamos, lo conseguíamos. No fui muy consciente en ese momento. Al llegar a casa y sentarme con mis padres me di cuenta de lo importante que era, llevábamos luchado muchos años por llegar a ser número uno y por fin lo habíamos conseguido”, confiesa orgullosa.

Toca reunión técnica, que cambia algunos días por una sesión con el psicólogo. “Como solemos decirnos en el equipo de trabajo: El genio se hace con un 1% de talento y un 99% de trabajo”.

Todos hemos querido alguna vez que el día durase más horas, pero en el caso de Martita, necesita días.Detrás de Martita Ortega hay mucha gente que me ayuda y que me pone todo más fácil. Lo más importante para mí es saber que cuento con el apoyo de ellos”.


Marta y su familia en Palma de Mallorca (Fuente: Instagram)


Solidaria, familiar y comprometida

A veces se nos olvida, que aunque sea una deportista de élite, también es una chica de 23 años. Y como tal, ha hecho alguna que otra locura: ¡Me fui sola a Santander en avión, el 23 de diciembre, para ver el concierto de uno de mis grupos favoritos, Taburete! Fui a casa de una amiga, vimos el concierto y al día siguiente me tuve que volver a casa porque era Nochebuena”, revela entre risas.

 

También descubrimos que Marta es una joven muy solidaria.“Hace dos años mi familia y mi equipo de marketing nos reunimos para ver qué podíamos hacer para devolver todo el cariño que recibo en cada uno de los torneos y ciudades. Se nos ocurrió que teníamos que volcar todos nuestros esfuerzos para llevar una sonrisa a los niños que veía en los hospitales durante mis prácticas. Lo que comenzó como una campaña solidaria para un hospital, pasó a serlo para cinco. El primer año entregamos 3.000 juguetes, y este año hemos conseguido repartir 5.000”.

 

 

Aunque dice que a estas alturas del partido (y nunca mejor dicho), tiene poco que esconder, nos confiesa: “Se me da bien cocinar. A algunas recetas les he cogido el truco y se me dan bien”. ¡Quién sabe si la veremos en MasterChef!

 

Tenemos que admitir que se nos hace la boca agua con esa pizza

Y por si todo esto fuera poco, ¡también esquía! Deporte que aprovecha para poder pasar tiempo con los suyos. Me gusta mucho viajar con mi familia. Pero me conformo con una comida con ellos y mis amigos. Con tal de pasar tiempo con la gente a la que quiero y mi perro soy feliz”.

 

Además, quiso compartir su posición ante iniciativas como Sportfem que ponen en valor a la mujer en el deporte. «He seguido Sportfem desde su lanzamiento. Creo que es muy importante dar visibilidad a las mujeres deportistas. Para eso es fundamental que existan medios que den visibilidad al esfuerzo y al trabajo, al margen de los resultados».                                                                                                        Y añade: «Los clubs y las federaciones tienen que seguir apostando por la igualdad. Igualdad en número de torneos, en visibilidad, en premios, en ayudas…Las niñas tienen que ver que es posible ser deportista de élite sin necesidad de compatibilizarlo con otros trabajos»

Ortega tiene su propio, «¿a quién quieres más a mamá o papá?» con el pádel y la Medicina. De momento, dice que no quiere tener que elegir: «Mi objetivo a corto plazo es acabar mi carrera de Medicina y mantener el número uno del World Padel Tour. El tiempo dirá dónde estaré en unos años, de momento sigo disfrutando  por igual en una pista de pádel y en un quirófano«. 

Dicen que los sueños se cumplen si los trabajas. Y precisamente trabajo es lo que le sobra a Martita. Ahora, toca la parte más bonita de todo esto…¡La de seguir soñando!

 

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