En 1884, un investigador italiano encontró algo extraño mientras estudiaba un códice medieval en la Biblioteca de Arezzo, Italia. Entre varios manuscritos del siglo IV, se escondían unas cartas de gran valor lingüístico e histórico, escritas por Egeria, la primera viajera que registró sus aventuras en “Hitinerarium Egeriae”, su libro de viajes.

Durante su periplo, entre 381 y 384 d.C, la viajera cruzó tres continentes, y recorrió más de 5.000 kilómetros con la única compañía de su burro. Egeria partió de Galicia, recorriendo la Galia, Italia, Constantinopla, Palestina, Egipto, Jerusalem, Antioquía, Mesopotamia y Siria, entre otros.

Los historiadores afirman que Egeria era una mujer religiosa y culta, que procedía de una familia de alto linaje, originaria de la provincia romana de Gallaecia (Galicia). Gracias a su posición acomodada, la gallega recibió un salvoconducto que la protegía contra los posibles peligros que pudiera encontrar durante el viaje.

El viaje de Egeria abarca los territorios destacados en rojo.

A este privilegio se suma un factor esencial a la hora de comprender esta aventura: La Pax Romana. Egeria tuvo la suerte de vivir un largo periodo de paz en la historia del Imperio Romano. La expresión “todos los caminos llevan a Roma” hace referencia a la extensa red de calzadas gracias a la cual se tejió un mapa de caminos con más de 80.000 km de extensión, que facilitó la expedición de esta española.

Más allá de las facilidades que pudo tener Egeria, el hecho de que una mujer medieval dejara su hogar para recorrer sola medio mundo, es algo completamente extraordinario.

Según Rosa María Cid, profesora titular de Historia Antigua de la Universidad de Oviedo: “Su experiencia muestra hasta qué punto podían romperse los roles de género en la sociedad de la antigüedad tardía, al presentarse como una auténtica aventurera.

“Como soy tan curiosa quiero verlo todo”
 

Para Egeria, el sentido del viaje era ver por sí misma todo lo que había aprendido en su educación cristiana. Gracias a esta infinita curiosidad, nuestra protagonista viajaba con la mente muy abierta, intentando comprobar por sí misma la veracidad de los acontecimientos que aparecen en los textos sagrados. Cuando los hechos no concordaban, Egeria sacaba a relucir su pensamiento crítico, reconociendo abiertamente sus dudas.

Lejos de querer escribir un libro como tal, Egeria compartía este peregrinaje con sus amigas de Galicia, a través de cartas donde se expresaba libremente a través de un lenguaje cercano, coloquial y directo. En esta obra, pionera en la literatura de viajes, la autora se muestra como una mujer fuerte, valiente y muy humana.

Aunque las cartas del principio y final de la expedición no han perdurado, en sus últimos escritos, Egeria manifiesta su estado desmejorado para seguir con la aventura. “Continuaré con mi viaje si me quedan fuerzas”.

De esta forma, nunca sabremos si alguna vez regresó a Hispania, si murió en la aventura, o si continuó haciendo lo que más disfrutaba: viajar. Sea como fuere, gracias a la magnitud de su hazaña, la historia de Egeria ha permanecido imborrable hasta nuestros días.

Ejemplo de ello, es el personaje creado por DC Comics llamado Egeria. Esta teniente del ejército amazónico pertenece a la sociedad matriarcal de súper humanas y semidiosas, basada en las amazonas de la mitología griega, a la cual también pertenece la famosa Wonder Woman.

Una mujer que ha hecho historia por adentrarse en lo desconocido para descubrir la verdad por sí misma. ¡Menuda inspiración!

Egeria, teniente del ejército amazónico y Capitán de la Guardia de las Amazonas. (DC Comics)

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