Brenda Pérez (Badalona, 1993) empezó a jugar al fútbol casi antes que andar. Atraída por la recompensa después de cada partido, con cinco años jugaba con chicos porque en su barrio no había equipos femeninos en su categoría. “Cuando tenía cinco añitos, mis mejores amigos jugaban en el equipo del barrio, el Llongueras. Me decían que cada vez que ganaban iban a un bar a comer patatas, beber Coca-Cola y jugar al futbolín.”

Y resultó que esta afición por el fútbol iba acompañada de un talento arrollador. La centrocampista se enroló en el Seagull de Badalona y de ahí pasó al RCD Espanyol. En este gran equipo se formó como futbolista profesional, debutando en Primera División con 17 años y conquistando la Copa de la Reina en 2012.

Para Brenda el sacrificio es parte de su historia. Tras pasar por varios equipos de renombre como el Sant Gabriel, el Valencia o el Atlético, rechaza varias ofertas de Primera División, entre ellas una del Rayo, para ser becada por un equipo de segunda y poder continuar los estudios de Periodismo en Madrid. “Estaba matriculada en Periodismo y estudiar era mi prioridad. Decidí renunciar a Primera División para poder ir a la Universidad.»

Esta renuncia fue acompañada de otro desafío en forma de lesión: un desagarre de ligamento lateral interno, que la hizo estar durante ocho meses de baja. Sin duda, uno de los momentos más duros para la badalonesa, que decidió volver a jugar con el RCD Espanyol y cambiarse a Udima, universidad a distancia. De esta forma, actualmente puede -con gran esfuerzo- compaginar el fútbol y el Periodismo.

Doble pasión, doble esfuerzo
 

En su día a día, Brenda va a entrenar por las mañanas y estudia por las tardes. Una rutina en la que vuelca toda su energía, para así lograr los mejores resultados dentro y fuera del campo. Soy de las que cree que se entrena como se juega y, por ello, siempre intento dar todo en cada entrenamiento.”

La futbolista disfruta investigando y escribiendo sobre temas diversos. En su blog, El fútbol de moda, Brenda despliega sus dotes periodísticas, apuntando maneras en esta profesión. En diez años me gustaría verme en el final de mi carrera, habiendo logrado mis objetivos profesionales y, quién sabe, empezando una nueva vida como periodista.”

“Persigue una ilusión y harás realidad un sueño”. Un lema de esta fuera de serie, que ha luchado desde que tiene uso de razón por llegar a donde está ahora. “El fútbol siempre ha sido mi pasión. De no ser jugadora profesional, estoy segura de que seguiría jugando al fútbol cada semana. Crecí con un balón en los pies.”

Ganar el partido más importante

Brenda conoce de primera mano la precaria situación con la que tienen que lidiar cada día las jugadoras de Primera División. Tras haber vivido en sus carnes el enorme esfuerzo extra que deben hacer las futbolistas para llegar al mismo sitio que ellos, esta defensora del fútbol femenino es una luchadora incansable por la igualdad de género.

Y aunque la centrocampista reconoce que nos encontramos en un buen momento en lo que se refiere a visibilidad del deporte femenino, cree indispensable que por fin se firme el convenio colectivo que garantiza una serie de derechos mínimos para las profesionales del fútbol: salario mínimo, protección durante el embarazo y la maternidad, plan de antigüedad, etc. “La firma del convenio colectivo es un paso muy importante para el futuro de nuestro deporte.”

Una mujer de bandera que, en 2015, tuvo la valentía de someterse a un experimento sociológico en el programa El Hormiguero para defender la igualdad de género, con el fin de acabar con los estereotipos en el fútbol. “Me vestí de hombre para reivindicar que las mujeres también podemos jugar al fútbol. Fue una experiencia diferente y que sirvió para que se volviese a abrir el debate sobre la igualdad de género en el deporte.”

El vídeo tuvo repercusión internacional con más de 2.6 millones de visualizaciones.

En este sentido, Brenda sueña con poder vivir esta necesaria evolución en el fútbol femenino, y subraya queiniciativas como Sportfem, que ponen en valor el deporte femenino, son necesarias y muy positivas.

Gracias por tu colaboración, Brenda. Eres un ejemplo de esfuerzo y coraje. ¡A por todas!

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