Tecnología que salva vidas

La ingeniera María García Puyol (Málaga, 1987fue premiada por el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) en 2018, pasando a formar parte de la lista ‘Innovators Under 35 Europe’. Este premio se otorga a jóvenes talentos cuyas aportaciones tecnológicas ayudan a resolver problemas de la sociedad. Es la segunda española que aparece en este ranking, Esther García, también nacida en Málaga, fue premiada en 2016, gracias al desarrollo de productos que facilitan el acceso de los discapacitados a la tecnología.

María es ingeniera de telecomunicaciones por la Universidad de Málaga. En 2012 publicó un artículo sobre su doctorado en Alemania, donde conoció al que sería su futuro jefe en Google. Desde 2014 trabaja en Silicon Valley mejorando los sistemas de geolocalización en interiores para usuarios de Android.

“No veía lógico que la App de Uber pudiera localizar antes al usuario que un servicio de emergencia”, (Maria García)

El logro de María es haber desarrollado ELS (Emergency Location Service), un sistema de ubicación que se activa de forma automática cuando la persona en situación crítica contacta con un número de emergencia. La localización debía ser exacta y rápida, por lo que era necesario superar las limitaciones del GPS, cuya señal se ve distorsionada dentro de los edificios, sirviéndose de otros recursos como los sensores del propio teléfono.

Gráfico del funcionamiento del sistema ELS

Todo comenzó gracias a lo que se conoce como el sistema de trabajo 80/20. La idea es trabajar en un proyecto principal durante el 80% de la jornada laboral, y dedicar el 20% restante a una iniciativa personal, lo cual potencia la creatividad y productividad de los empleados.

“Es muy importante confiar en tus instintos cuando eliges en qué proyecto trabajar, sobre todo cuando crees que ayudará a salvar vidas”, (Maria García)

El proyecto surgió a partir de una corazonada de la malagueña, la cual creía necesario conseguir implementar un software que pudiera salvar vidas. Al ver la gran utilidad de este servicio, Android ascendió el proyecto a oficial, y María comenzó a desarrollar un programa que más tarde se extendería a 17 países, aplicándose en cientos de miles de llamadas al día.

El siguiente reto que asumió García fue trabajar en un algoritmo que permitiese localizar en qué planta de un edificio está el usuario que llama al número de emergencias; lo cual es de gran ayuda para asistir a personas que se hayan dentro de aeropuertos o centros comerciales.

Científicas desde la escuela

Su madre era profesora de física, y una apasionada de la ciencia, lo que influyó de forma determinante en ella y su hermana melliza Ana, arquitecta y diseñadora computacional. Después de una trayectoria escolar brillante, María quiso dedicarse a la ingeniería, una herramienta para resolver problemas reales aplicando todo lo que había aprendido desde niña.

“Mi contribución es dar charlas siempre que puedo sobre ELS o localización para que otras chicas se vean motivadas a formar parte del cambio” (Maria García)

Gracias a estas vivencias, la ingeniera malagueña tiene claro que fomentar las vocaciones científicas en las niñas, y dar visibilidad en los medios a las mujeres que desempeñan trabajos en ciencia y tecnología, es vital. García destaca la importancia de que las chicas sepan inglés y programación para que puedan abrirse camino en un panorama profesional afectado por la brecha de género.

Y es que María es una mujer comprometida con el mundo en el que vive, su trabajo ha logrado salvar miles de vidas, y con su ejemplo quiere motivar a todas las mujeres que, como ella, pueden aportar verdaderos tesoros a la sociedad.

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