Irene Martinez Mecha, gimnasta madrileña, afincada en Tarifa, nos cuenta su historia de esfuerzos, sacrificios y recompensas, desde la madurez y la experiencia de quien fue la primera gimnasta española en participar en dos Juegos Olímpicos: Moscú en 1980 y Los Ángeles en 1984. 


Comenzó a dedicarse a la gimnasia deportiva con seis años, durante años se dedicó en cuerpo y mente a esta pasión, lo que la llevó al zenit de su carrera con solo los veinte años. Actualmente, a sus 53 años, Irene, madre de tres hijos y satisfecha de su carrera como deportista de élite, vive otra etapa en la que compagina su placer por el deporte al aire libre con la pasión por ayudar a los demás en su consulta de medicina alternativa.

Irene, ¿cuáles son tus primeros recuerdos de gimnasia artística?

Con seis años empecé a entrenar gimnasia artística con mi hermana en el gimnasio General Moscardó. Recuerdo ser muy feliz y disfrutar al máximo de esas tardes con una ilusión que pocas veces he vuelto a sentir.

¿Cómo fue compaginar tu infancia y adolescencia con tanta exigencia física y mental?

En una primera etapa, desde los seis hasta los trece, acudía después del colegio a entrenar cuatro horas y los fines de semana ocho diarias. Esta etapa fue muy sacrificada, en el colegio me centraba en ser capaz de absorber al máximo los conocimientos, ya que no tenía apenas tiempo para estudiar en casa. En el recreo también aprovechaba para rendir, era extremadamente exigente y sacaba muy buenas notas. Después de los trece años, entrenaba ocho horas diarias porque ya estaba en la selección nacional. Fue muy difícil ya que no existían programas adaptados para deportistas de élite.

 

Fortaleza mental 

¿Cómo es una inauguración de los Juegos Olímpicos? ¿Disfrutaste más los Juegos Moscú o Los Ángeles?

Es alucinante, entras desde fuera al estadio por un túnel oscuro donde escuchas la ovación de 80.000 personas, es tan surrealista que no puedes ni ponerte nervioso. En los Juegos de Moscú era la más pequeña de todos, recuerdo un ambiente deportivo muy puro y respetuoso. Con dieciocho años participé en los Juegos de Los Ángeles, la experiencia allí fue la de una ciudad rebosante de vida, libertad y diversión.

Para llegar tan alto en una disciplina hay que tener una fortaleza mental única, ¿dirías que esto te ha hecho más fácil lidiar con otras situaciones a lo largo de tu vida?

Sin lugar a dudas. No solo la fortaleza mental, sino valores como el sacrificio, fuerza de voluntad, trabajo en equipo, liderazgo. El deporte es un reflejo de la vida, hay que saber ganar y perder sin dejar de ser uno mismo.

¿Por qué dejaste la gimnasia deportiva?

Me puse como objetivo personal llegar a participar en dos Juegos Olímpicos. Mis segundos Juegos Olímpicos en Los Ángeles fueron el broche de oro a mi carrera, quise dejarlo en un momento bonito.

 

Bailarina profesional
 

Más adelante te convertiste en bailarina profesional en el Ballet de Carmen Serra, ¿qué te llevas de esa experiencia? ¿Fue enriquecedora?

La danza me sirvió como terapia de evasión ante la enfermedad de mi madre y bailar en la compañía de Carmen Serra fue para mí un honor. Venía de realizar un deporte individual y disciplinado, el grupo de baile al que formaba parte me enseñó a sincronizar mis movimientos y saber adaptarme al resto. Con 22 años y, a punto de lanzarme a una gira mundial, me quedé embarazada de mi primera hija y elegí ser madre.

Debes sentirte muy orgullosa de a dónde has llegado ¿Cómo fue incorporarse a una vida “normal” después de tu carrera deportiva?

Chocante y duro. Tenía arraigada una educación muy protocolaria que en la calle no veía  correspondida. Otro aspecto en el que me tuve que reeducar fue la naturalidad en el contacto físico. Los deportistas somos muy físicos entre nosotros al ayudarnos a estirar o a tratar lesiones. Yo actuaba igual con la gente de a pie y esta actitud tan cercana muchas veces se malentendía. Además, la gestión emocional del anonimato habiendo sido alguien célebre no se enseña en ningún lado. En ese tiempo tampoco se hacían esfuerzos para reinsertar laboralmente a los deportistas de élite.

De todos los momentos vividos en tu vida y en tu carrera, ¿cuál te llevarás siempre contigo?

A nivel deportivo, poder representar a mi país en los Juegos Olímpicos me hizo sentirme completamente realizada. En mi vida personal, la idílica infancia que viví en la Sierra de Gredos y el nacimiento de mis tres hijos.

¿Querrías que tus hijos hicieran carrera en el Deporte?

Desde pequeños siempre he querido que realizaran muchos deportes pero no de alto rendimiento, por el sacrificio personal que he vivido. Pocos llegan lejos, e incluso los que llegan conviven con infinidad de lesiones físicas y secuelas a nivel emocional. La vida es muy larga y hay que vivirla en buenas condiciones.

 

“Estudié Medicina Tradicional China”
 

El deporte ha sido el hilo conductor de tu vida. Actualmente, ¿a qué te dedicas?

Me formé en medicina tradicional china, actualmente paso consulta a pacientes con diferentes problemas e intento ayudarles en mi consulta a través de diferentes técnicas de masaje. Es muy satisfactorio ayudar a mejorar la vida de la gente para que logren ser más felices. Desde hace tiempo tengo en mente un proyecto en desarrollo que parte de querer enseñar y dar herramientas a las personas para que aprendan a autosanarse.

¿Sigues realizando deporte?

Por supuesto, ¡el movimiento es vida! Para mí vivir cerca de la naturaleza en Tarifa es vital, puedo correr, nadar, hacer windsurf. Llevo aquí once años y me sigue conmoviendo su belleza, me siento libre viviendo en este paraíso.

 

 

¿Qué consejos le darías con tu experiencia actual y todas tus vivencias pasadas a una joven promesa del deporte?

No pierdas la humildad y permítete siempre aprender de todo el mundo. Es muy importante saber arroparse en nuestros familiares y amigos, y sobre todo construir unos pilares fuertes amándose a uno mismo.

 

“Pido no perder la alegría de vivir”
 

¿Qué sientes al mirar hacia atrás? ¿Y hacia adelante? ¿Qué le pides a la vida?

Soy feliz y estoy en paz con la mujer en la que me he convertido gracias a todo lo vivido. No soy una persona que ponga especial atención en el futuro, lo estoy creando cada día a base de las ilusiones del presente. Pido a la vida mantener el equilibrio interior que he conseguido y nunca perder la alegría de vivir.

¿Crees que se podría mejorar la situación del deporte femenino actual en España?

En lo que se refiere al deporte femenino, lo poco que puedo ver es que no se reflejan con el mismo valor los triunfos cosechados por los deportistas masculinos que femeninos en la sociedad a nivel económico y personal. Siempre digo que el deporte es un reflejo de la vida y en su defecto de la sociedad en la que vivimos, por esa desigualdad deportiva es un espejo de nuestro mundo.

¿Son necesarias iniciativas como Sportfem actualmente?

Dar voz a las mujeres en cualquier terreno es algo enriquecedor y positivo para todos, aún queda mucha labor por hacer así que tenéis todo mi apoyo.

 

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