El yoga (del sánscrito yugo ‘unión’) es un término muy amplio que abarca diversas escuelas y prácticas espirituales indias vinculadas al budismo, jainismo e hinduismo. Los adeptos a esta práctica la describen como “El poder o el estado de absorción unitaria con lo absoluto”.

Esta disciplina data de aproximadamente 5.000 años de antigüedad, llegó oficialmente a Occidente en los años 60, popularizándose como una forma de ejercicio físico. Un estudio llamado Yoga in America reportó en 2012 que 20,4 millones de estadounidenses practicaban yoga de forma regular, lo que supone casi un 12% de su población total.

Esta tecnología milenaria ha demostrado ser una excelente alternativa al ritmo frenético que caracteriza la vida moderna. De esta forma, se ha convertido en un fenómeno mundial, que no entiende de fronteras geográficas o temporales y que, en muchos casos, se abraza como un estilo de vida. 

Los ocho pasos
 

Según los teóricos del yoga, existen ocho estadios que deben ser trabajados simultáneamente para así lograr una experiencia enriquecedora.

1) Yama: tiene que ver con la ética personal, son indicaciones sobre cómo comportarnos en sociedad. Por ejemplo no usar la violencia o no robar.

2) Niyama: se trata del comportamiento que tenemos con nosotros mismos. Trabajando la auto observación y el respeto a uno mismo, podemos incrementar el sentimiento de paz interior.

3) Asana: trabajo de las posturas corporales que están diseñadas para lograr un estado sublimado de conciencia.

4) Pranayama: la técnica que controla la respiración para así manejar la energía interior.

5) Sutras: son mandamientos dirigidos a lograr la meditación.

6) Pratyahara: igual que las sutras, son técnicas dirigidas a lograr la concentración.

7) Dhyana: la meditación.

8) Samadhi: este paso es al que aspiran todos los yoguis, consiste en alcanzar la iluminación.

Si queremos dejar a un lado la parte existencial de la práctica, podemos obviar el último paso que está dirigido a personas que deciden dedicar su vida al yoga para lograr la iluminación espiritual.

Siguiendo estos pasos, podremos llegar a realizar una práctica apropiada. Sin embargo, hay otros aspectos que marcarán la diferencia a la hora de alcanzar la plenitud en esta disciplina. Uno de ellos es la alimentación, pieza fundamental para los incondicionales de esta disciplina, quienes se decantan por una dieta ligera, compuesta en su mayoría por alimentos naturales que favorezcan la claridad mental y la disposición física. 

Otro aspecto esencial a la hora de empezar cada práctica es definir la intención. ¿Qué se quiere conseguir? ¿Qué sentido se quiere dar a este esfuerzo? El motivo de esta reflexión es lograr conectar la mente y el cuerpo para lograr el mejor de los resultados

Además, hay otras recomendaciones para aumentar los beneficios de cada sesión, como hacer los ejercicios descalzo para así tener contacto directo con la superficie, no beber agua durante la práctica para evitar alterar la temperatura del organismo, o evitar posturas invertidas en mujeres durante la menstruación para no alterar la circulación de la sangre.

“Deja que tu práctica sea una celebración de la vida.” (Seido Lee de Barros, profesor)
Diferentes caminos hacia un mismo objetivo
 

Existen dos ramas principales en el yoga: el Raja Yoga, práctica espiritual relacionada con la meditación; y el Hatta Yoga, disciplina más popular en Occidente que se enfoca en el ejercicio físico. Entre las disciplinas del Hatta las más extendidas son:

 

Hatta Yoga o Yoga Físico: cómo hemos mencionado anteriormente, se trata del yoga más popular en occidente.

Vinyasa Yoga: en la práctica se diferencia del hatta en que las posturas o asanas se realizan de una forma más fluida, permaneciendo menos tiempo en cada posición.

Yoga Iyengar: se considera otra variación del hatta, que apuesta por la perfección de cada asana, permaneciendo más tiempo en cada postura.

Kundalini Yoga: el más alejado del hatta, no se centra tanto en las posturas sino en la respiración, los mantras y la meditación, incluyendo además los Bhandas (cierres), Mudras (posturas de manos), y Kriyas (ejercicios que limpian los canales energéticos).

Nada Yoga o Yoga del Sonido: una perspectiva de miles de años de antigüedad sobre la misma teoría que acuñó Einstein, afirmando que toda materia es energía y toda energía es materia. En este caso, se entiende que los sonidos vibran en una determinada sintonía que atrae energía que comparte esta vibración.

Yoga Nidra o Yoga del Sueño: consiste en meditar en un estado de semi consciencia o duermevela para lograr la comunión entre cuerpo y mente.

Bikram Yoga: variante moderna del yoga que en el que se realizan sesiones de 26 asanas que se realizan en un espacio a 40º para facilitar la flexibilidad y eliminación de toxinas.

¿Cuáles son sus beneficios?
 

Los incondicionales del yoga defienden que los principales beneficios del yoga son: tonifica el cuerpo, el sistema inmune y el metabolismo; mejora la flexibilidad, la fuerza y el equilibrio; ayuda a fijar la atención; es bueno para la circulación y el sueño; favorece la neuroplasticidad cerebral (capacidad de modificar patrones mentales); elimina el estrés y la ansiedad; trabaja el ego y la disciplina; aquieta la mente, y aporta una sensación única de plenitud y paz interior.

Quiénes hayan practicado yoga alguna vez sabrán que esta disciplina da sus frutos desde la primera sesión, y que para empezar solo se necesita ropa cómoda y una esterilla. Además, se puede practicar en clases grupales o desde casa, lo que facilita enormemente su realización.

Es esta sencillez a la hora de realizar una actividad de recorrido milenario lo que ha enamorado a millones de personas, que pueden decidir cómo y cuándo incluir en su rutina esta disciplina que, en palabras de David López, filósofo y profesor de yoga, “sirve para afinar nuestro ser como si de un instrumento se tratara”.

“El yoga es un camino hacia la libertad. Con su práctica constante, nos podemos liberar del miedo, angustia y soledad.” (Indra Devi, maestra de yoga y escritora)
La mujer y el yoga

El yoga es un excelente aliado para la mujer, cuya fisionomía va cambiando en función de la etapa que atraviesa. Hay tres hitos vitales que transforman física y mentalmente a la mujer: la menstruación, el embarazo y la menopausia.

Las mujeres jóvenes, que viven cambios internos y externos fruto de la primera menstruación, son especialmente susceptibles a la hora de experimentar una desconexión entre su persona y el “nuevo” cuerpo que habitan. Realizar sesiones de yoga ayudará a abrazar conscientemente esta nueva realidad, calmando el sistema nervioso, para así trabajar la aceptación de esta versión adulta de sí mismas.

En la planificación de la gestación y durante el embarazo, el cuidado del cuerpo es esencial a la hora concebir. El yoga hace hincapié en ejercicios que cubran las necesidades de las mujeres embarazadas. Se trabaja la flexibilidad, la respiración, el fortalecimiento del suelo pélvico y la corrección de la postura, para así tener un parto y recuperación prósperos.

En la transición a la menopausia, las posturas de yoga invertidas son las más recomendadas. Estos asanas favorecen la oxigenación de la sangre, para así contrarrestar las fluctuaciones hormonales y equilibrar el sistema endocrino. En este sentido, las posturas están pensadas para calmar y tonificar las glándulas suprarrenales, encargadas de producir estrógeno cuando los ovarios cesan su actividad.

Por tanto, sea cual sea el momento, las mujeres que practican yoga regularmente lograrán crear un vínculo de por vida entre el cuerpo, la mente y las emociones.

“El yoga es un camino hacia la libertad«
Indra Devi, maestra y escritora.
 
La curiosidad es el motor de la vida 

Cualquier momento es bueno para sumarse al yoga e introducir nuevos hábitos que combatan el estrés y nos hagan más felices. 

El yoga puede ser de gran ayuda en el camino hacia la mejor versión de uno mismo. Además, con la cantidad de información sobre esta disciplina, no es necesario ni apuntarse a un gimnasio, solo hace falta tener la voluntad de aprender algo nuevo.

En suma, el yoga brinda un enfoque global sobre la salud, que unifica el cuerpo y la mente como dos caras de un mismo elemento que hay que cuidar. El objetivo es llevar la atención sobre nosotros mismos para así calmar el organismo, respondiendo al momento presente con autenticidad y plena conciencia. 

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