Poder conducir lloviendo, disfrutar de una buen taza de café, o activar el Wi-Fi, son algunas de las aportaciones de estas cinco mujeres adelantadas a su tiempo. Nuestras brillantes protagonistas lucharon por mejorar la época que les toco vivir, sirviendo de inspiración para las generaciones venideras.

 

ADA LOVELACE: EL LENGUAJE DE PROGRAMACIÓN

Ada Lovelace integró dos mundos hasta el momento antagónicos: la poesía y la informática. A partir de esta simbiosis, aportó ideas muy avanzadas que son las bases de la programación moderna, desarrollando el algoritmo que se utilizaría para programar los primeros ordenadores. Una mujer de indomable imaginación, que firmaba sus trabajos como A.A.L para no ser censurada por su condición femenina.

Conocida como “La madre de la programación”, esta visionaria nació en 1815, durante la época Victoriana en Londres. Hija del poeta romántico, Lord Byron, y de la matemática, Anna Isabella Noell Byron, Ada recibió una educación excepcional, heredando el carácter poético y aventurero de su padre y la habilidad numérica de su madre. 

Cuando Ada supo de la computadora mecánica, el novedoso invento de Charles Baggage, quiso formar parte del equipo, encargándose de implementar los programas, el software y el hardware. La joven aportó una perspectiva que iba más allá del objetivo inicial del proyecto, imaginando la máquina como una herramienta de nuestra imaginación, capaz no solo de hacer cálculos, sino de componer música o interactuar con terceros.

En 1979, el Departamento de Defensa de EEUU llamó ADA al primer lenguaje de programación en su honor. Además, el segundo martes de cada octubre es el Día de Ada Lovelace, dedicado a impulsar la participación de las mujeres en la ciencia. 

 
MARY ANDERSON: EL LIMPIAPARABRISAS

Nacida en Alabama (EEUU) en 1866, Mary Anderson fue una mujer adelantada a su tiempo. Promotora inmobiliaria, ranchera, viticultora e inventora, esta mujer de energía inagotable debe su fama a un aparato presente a nivel mundial: el limpiaparabrisas.

En los primeros años de su vida, Mary se dedicó al sector inmobiliario. Posteriormente, la joven se mudó a Fresno, California, donde trabajó en el ganado y viñedo de un rancho hasta 1898.

En 1902, Mary, de cuarenta años, viajó en un tranvía para visitar la ciudad de Nueva York. En ese recorrido, pudo darse cuenta de la continua necesidad que tenía el maquinista de salir fuera de la cabina para limpiar el cristal del parabrisas. Esta tediosa rutina hacía perder el tiempo a los trabajadores del tren y a los pasajeros, lo cual consternó profundamente a Mary.

Al regresar de su viaje, Mary diseñó un sistema que permitiera limpiar el cristal de los automóviles fácilmente, sin necesidad de detener la conducción. Una idea que hasta entonces nadie había pensado, y que llamó la atención del gigante automovilístico Ford. 

En 1920, Mary perdió la patente de su invento y, supuestamente sin relación alguna, los Ford T comenzaron a incorporar limpiaparabrisas en su carrocería. Siendo un hecho indiscutible que esta mujer, que pasó desapercibida, inventó un objeto imprescindible para la conducción.

 
MELITTA BENTZ: EL CAFÉ DE GOTEO

Una mañana de 1908 en Dresde (Alemania), Melitta Bentz se enfrentó de una forma muy distinta a la primera tarea del día para muchos: prepararse un café. En esa época, el café se elaboraba en una olla de metal, en la que se formaban posos y grumos que impedían disfrutar plenamente de esta bebida. Cansada de este amargo brebaje, Bentz, una ama de casa nacida en 1873, se puso manos a la obra para encontrar una solución a este sistema tan rudimentario.

Tras varios intentos fallidos, empleando telas y otros materiales para filtrar el café, esta alemana dio con la idea: Introdujo un trozo perforado de papel secante del cuaderno de su hijo en la olla, y vertió el café molido para después añadir agua hirviendo. El resultado fue inmejorable, aumentando la calidad del café, y haciendo más sencilla e higiénica la limpieza de la cafetera.

De esta forma, Melitta inventó lo que se conoce como el café de goteo. Fue en 1909, cuando Melitta y su marido, Hugo, presentaron este innovador producto en la Feria Comercial de Leipzig, donde debutaron vendiendo 1.200 filtros. Toda Alemania aplaudió este útil invento, lo que llevó al matrimonio a crear la marca Melitta, una empresa de distribución de filtros de café, que tuvo que ir ampliando su capacidad exponencialmente, fruto de la demanda continua de producto.

Durante la Primera y Segunda Guerra Mundial, los Bentz se vieron obligados a parar la actividad comercial, y en 1930 los hijos del matrimonio tomaron las riendas de esta próspera compañía familiar. Actualmente, los nietos de Melitta Bentz todavía controlan el Grupo Melitta KG que cuenta con 3.300 empleados y 50 compañías.

Melitta es recordada no solo por ser la inventora del café de goteo, sino por haber dedicado su vida a velar por los derechos de los trabajadores, predicando con el ejemplo en su empresa al introducir mejoras laborales para sus empleados, como la reducción de la jornada laboral, las vacaciones pagadas, o los bonos navideños.

 
ÁNGELA RUÍZ ROBLES: EL E-BOOK

Si buscamos quién fue el inventor del ebook,  encontraremos que Michael Hart lo patentó en 1971. Pero veinte años antes, Ángela Ruíz Robles, nacida en 1895 en un recóndito pueblo de León (España) asolado por la posguerra, había desarrollado un aparato que comparte muchas de las características con el famoso libro electrónico. 

 

Ángela estudió en la Escuela de Magisterio de León, impartiendo clases de taquigrafía, mecanografía y contabilidad mercantil. Años más tarde, trabajó como profesora de diferentes instituciones, llegando a dirigir una de ellas. Además, escribió más de dieciséis libros sobre gramática, ortografía y mecanografía, dando numerosas conferencias por toda España.

 

Esta maestra de vocación desarrolló varios inventos. Entre ellos, un atlas científico-gramatical que diese a conocer mundialmente las aportaciones culturales de España, una máquina de mecanografía y, por último, una enciclopedia mecánica interactiva que permite acceder fácilmente a múltiples contenidos.

 

En palabras de su creadora: “Aligera el peso de las carteras de los alumnos, hace más atractivo el aprendizaje y adapta la enseñanza al nivel de cada estudiante. Portátil, que pese poco, de uso en casa y en el colegio, con la posibilidad de adaptarse a alumnos de todos los niveles y a los que tengan problemas de visión. Apoya al aprendizaje con sonidos. Enseña varios idiomas. Facilita el aprendizaje en la oscuridad incorporando luz.”

 

Esta pionera en la educación, solo recibió una propuesta de EEUU para financiar el proyecto, que rechazó con la esperanza de encontrar inversores en su país. Su historia, muchos años ignorada, es la de una mujer fuerte y decidida que dedicó su vida a mejorar la forma de transmitir el conocimiento.

Actriz, inventora, modelo, experta en arte, políglota, femme fatale, posiblemente espía… Imposible de etiquetar, Hedy Lamarr fue una mujer excepcional, que hizo historia por su increíble intelecto y belleza.

 

Nació en 1914 en el seno de una familia judía en Viena, Austria. Hija de un banquero ucraniano y una pianista de ascendencia húngara, su infancia transcurrió en internados de Austria y Suiza, donde destacó por su elevado  cociente intelectual. 

 

Con dieciséis años comenzó a estudiar Ingeniería, carrera que nunca terminó al centrarse en su verdadera vocación: ser actriz. Con Extasis, su primer largometraje, Hedy fue la primera mujer en aparecer desnuda en una película comercial e interpretar un orgasmo. 

Se casó en un matrimonio de conveniencia con Friedrich Mandl, un magnate que proveía de armamento al Régimen Nazi, quien trató de comprar todas las cintas de Extasis para que nadie pudiera ver a su esposa desnuda. Hedy consiguió escapar del reclutamiento casero impuesto por su cónyuge, escapándose a París para después viajar a EEUU.

Tildada como una de las mujeres más bellas de Hollywood, empezó a trabajar con la productora Metro Goldwyn Mayer. Pero sus dotes para la interpretación no acapararon los titulares y, después de protagonizar casi medio centenar de películas, Hedy se declaró en banca rota. 

Enemiga del nazismo, hizo acopió de toda la información confidencial que había recopilado de su exmarido, próximo al Régimen, cediéndosela al gobierno estadounidense. Fue entonces cuando, basándose en un principio musical, desarrolló un sistema de detección de los torpedos teledirigidos junto al compositor George Antheil, en lo que se conoce como el espectro ensanchado por salto de frecuencia.

Este sistema fue utilizado por primera vez durante la crisis de misiles en Cuba, en la Guerra de Vietnam, y más tarde para desarrollar técnicas de defensa antimisiles. Gracias a esta valiente mujer, que vivió una vida digna de la gran pantalla, contamos con la tecnología que hace posible los GPS, el Bluetooth y las conexiones WiFi. 

Cinco inventoras con historias muy dispares, que son un ejemplo de superación y valentía. Ada, Mary, Ángela, Melitta y Hedy decidieron vivir la vida en sus propios términos, dejando una huella oculta durante muchos años, que por fin recibe el aplauso que se merece.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *