“Mejor vuelva a su casa, a su hogar. Tenga hijos. Seguramente así será más útil a su familia”, son palabras de la Comisión Internacional de Navegación Aérea, que en 1926 desaconsejaba a las compañías aéreas contratar a mujeres.

En la historia de la aviación ha habido muchas “turbulencias”, que han supuesto un auténtico reto a todas las mujeres que han querido surcar el cielo. Apasionadas de la libertad, las primeras aviadoras tuvieron que esforzarse el doble, dedicándose a la acrobacia o batiendo récords imposibles, para lograr el mismo objetivo que sus compañeros: ser pilotos.

Esta desigualdad proviene de los inicios militares de la aviación, cuando los aviones eran pilotados por soldados durante la guerra. Y aunque se ha avanzado en la dirección correcta en el último siglo, aún queda mucho camino por recorrer; concretamente en España solo un 3% de los pilotos son mujeres, concentrándose en mayor medida en el puesto de azafata.

Son muchas las mujeres que han hecho historia por su coraje y esfuerzo, siendo un referente para las futuras niñas que sueñan con volar muy alto. De entre todas, hemos querido destacar a cuatro mujeres “pájaro” que con sus hazañas han mejorado los derechos de la mujer en la aviación.

Amelia Earthart

Fenómeno de masas internacional, Amelia es una de esas personas que han logrado impactar positivamente en la sociedad, convirtiéndose en una heroína por haber luchado durante toda su vida por los derechos de las mujeres.

Nacida en Kansas en 1898, esta pionera se formó en las prestigiosas universidades de Columbia y Hardvard. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, quiso servir a su país asistiendo a los heridos en las batallas como enfermera en un hospital canadiense.

La apodada “reina del aire” se interesó por los aviones desde muy pequeña, fue en 1921 cuando compró su primer avión para desafiar límites en el cielo y en la tierra. En 1929 fundó la organización femenina actualmente vigente Ninety Nines, cuyo objetivo es brindar oportunidades de trabajo a mujeres pilotos.

Amanda era una enamorada de los retos. En 1932 se corona como la primera mujer en sobrevolar el Atlántico, lo que hizo sola en un tiempo récord de 13 horas y 50 minutos. En 1937 quiso llegar aún más lejos, dando la vuelta al mundo siguiendo la línea del Ecuador, en vez de las tradicionales rutas por el Hemisferio Norte. Este viaje fue su última aventura, pues lamentablemente nuestra heroína nunca llegó a su destino. Aunque nunca se encontraron los restos, se declaró oficialmente su muerte dos años más tarde.

Amy Johnson

Amy, “heroína de los vuelos a larga distancia”, nació en Londres en 1903. Habiendo estudiado Economía en la Universidad de Seinfeld, nada indicaba que la joven fuera a destinar su vida a la aviación. Trabajó como secretaria, hasta que se obsesionó con los aviones; fue la primera mujer de la época en obtener la licenciatura en Ingeniería de Tierra, y obtuvo la licencia de vuelo en 1929.

La trayectoria de Amy estuvo marcada por récords increíbles, recorriendo distancias en avión hasta entonces impensables. Fue la primera mujer en volar sola de Londres a Australia y posteriormente a Moscú en un tiempo récord. Gracias a estos hitos, se ganó un reconocimiento unánime en un mundo de hombres.

Falleció trágicamente con 37 años, cuando su avión se precipitó contra el Tamesis. Igual que su coetánea también aviadora Amelia Earhart, las circunstancias de su muerte siguen siendo controvertidas.

Las hazañas de Amy fueron inmortalizadas a través de canciones populares. A día de hoy su legado continúa: la aerolínea EasyJet lanzó “Volando con Amy Johnson” una iniciativa cuyo objetivo es aumentar la plantilla femenina hasta un 20% para 2020.

Jerry Mock

Hitos como el de Jerry han puesto en valor el trabajo miles de mujeres. Nacida en Ohio en 1925, fue la primera mujer en completar una vuelta al mundo aérea en solitario. Su historia es la de una mujer fuerte y tenaz, que ha sido un referente a seguir para muchas de las mujeres que más adelante le tomaron el relevo.

La pasión de Jerry por la aviación la heredó de su padre. Con solo siete años acompañó a su progenitor pilotando un Ford trimotor, una experiencia que marcó la vida de la pequeña. Aún en el colegio, se matriculó en un curso de Ingeniería Aeronáutica, pasando años más tarde, a estudiar esa misma disciplina en la Universidad de Ohio, donde conoció al que sería su futuro marido.

La vida matrimonial de la época obligó a la joven a quedarse en casa, lejos de sus aspiraciones como piloto, ya que tuvo que ocuparse de las labores del hogar. Durante casi veinte años, y siendo madre de tres hijos, Jerry cumplió con el papel que la sociedad le había asignado, hasta que por fin decidió desencadenarse de los estereotipos para volar en libertad.

De esta manera, Jerry empezó a recibir clases de vuelo hasta que consiguió la licencia de vuelo, y decidió adentrarse en una expedición sin precedentes en marzo de 1964. Sin miedo al qué dirán ni a las posibles complicaciones de la aventura, Jerry dio la vuelta al mundo, una hazaña fascinante por la que siempre será recordada.

Shaesta Waiz

Shaesta nació en un campo de refugiados de Afganistán en 1987. Ahora viaja por todo el mundo demostrando a las niñas que es posible ser una mujer piloto sin importar las circunstancias.

Cuando tenía un año, Shaesta  y su familia tuvieron que huir a EEUU, debido a la creciente peligrosidad de Afganistán. Desde pequeña tuvo que adaptarse a un país que no era el suyo, creciendo con un sentimiento de desarraigo muy común entre los refugiados.

Fue la primera mujer en obtener una licencia de piloto civil en su país natal, y la mujer más joven de la historia en dar la vuelta al mundo en un vuelo en solitario. El objetivo de esta gran hazaña fue recaudar fondos a través de su ONG “Dreams Soar”, una organización cuyo fin es acercar a las niñas el mundo de la aviación, fomentando el interés por materias como la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. 

En palabras de Shaesta, “si tienes pasión por algo y eres capaz de confiar en ti y luchar, puedes conseguirlo.” Un ejemplo de resiliencia y superación para miles de personas, que demuestra una vez más la fuerza imparable de la voluntad humana.

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