El verano invita a realizar deportes acuáticos, ya sea para refrescarnos de los grados extra de estos meses o por diversión. Se trata de una excelente manera de mantenerse en forma estando en contacto con la naturaleza. El buceo, el surf y la vela son tres deportes apasionantes para estar en contacto con el mar, y nos conducen a la historia de tres mujeres icónicas, en su relación y vínculo con el mar.

La heroína del buceo

Sylvia Earle es conocida como la «dama de las profundidades». Esta bióloga, exploradora y escritora estadounidense ha dedicado su vida a investigar el fondo marino para conservar su biodiversidad. Sylvia lleva más de 60 años buceando, tras liderar la primera expedición de un laboratorio subacuático compuesto solo por mujeres.

 

La oceanógrafa fue nombrada «Heroína del planeta» en 1998 por la revista estadounidense Time. En 2009 lanzó el documental Mission Blueun proyecto cuyo objetivo es concienciar sobre la importancia de cuidar los océanos. Fue el pasado año 2018 cuando recibió el Premio Princesa de Asturias a la Concordia por su amplia labor divulgativa, fundamental para la toma de conciencia sobre la importancia de los océanos como una riqueza común, actualmente en grave riesgo por la acumulación de plásticos y vertidos contaminantes.


Earle ha pasado sumergida a lo largo de su vida casi diez meses: 7.000 horas repartidas en más de cien misiones. Hoy, a sus 83 años, Sylvia sigue buceando en un entorno que considera ya su hogar, mientras sueña con que algún día se instaure una red mundial de áreas marinas protegidas.

 

«Proteger los océanos se ha convertido en un asunto de máxima urgencia, porque los próximos diez años pueden ser determinantes para lo que ocurrirá, tal vez, durante el siguiente milenio.» (Sylvia Earle)

Sylvia Earle en su documental "Mission Blue"
Surfeando por la igualdad

Laura Revuelta, la primera surfista de España, empezó a surfear en la adolescencia por diversión, teniendo que hacer frente a las opiniones más conservadoras que no consideraban el mar un lugar para la mujer. Al pasar a formar parte de un deporte mayoritariamente masculino, quiso extender esta práctica también entre las mujeres, para poder disfrutar con sus amigas del mar.

 

Laura se siente orgullosa de la evolución que ha tenido el surf y el deporte femenino en general, aunque reconoce que todavía queda mucho camino por recorrer. Su marido, también surfista, Zalo Campa, es un pilar fundamental en la trayectoria de la cántabra, pues juntos abrieron Xpeedin, una de las primeras surfshop en España. “Siempre hemos sido un equipo, Zalo lleva toda la vida animándome a no tirar la toalla,” comenta Laura.

 

El pasado año 2018, Laura recibió un homenaje en su querida playa de Somo (Santander), por ser pionera en ganarse la vida haciendo surf, y haber trabajado por la integración de mujeres en la industria. Laura recibió el premio como un verdadero honor, destacando que lo único que ha hecho toda la vida es disfrutar de lo que más le gusta sin importar lo que otros puedan pensar.

 

«Si subirse a una tabla de surf no es fácil, menos aún siendo mujer y en los años 70.» (Laura Revuelta)

Valentía al timón

Otra mujer de los mares es Tracy Edwards, nacida en Reino Unido,  tuvo su primer contacto con un velero trabajando en la cocina de embarcaciones de alquiler a principios de los 80. Estando allí, una joven Tracy se enamoró de la navegación y quiso dejar los fogones para dedicarse a la regata. Su historia está escrita desde la inagotable perseverancia,  pues carecía de tripulación, de barco, y le resultó casi imposible encontrar apoyos, siendo rechazada más de 300 veces. Con veintitrés años los sueños de Tracy se hicieron realidad tras muchos esfuerzos, gracias a la empresa Royal Jordanian Airlines, que accedió a financiar la regata de Edwards.

A partir de ese momento, fueron muchas las solicitantes que querían formar parte de la tripulación, ya solo faltaría conseguir un barco con el que competir. Para ello, Tracy hipotecó su casa y se hizo con una embarcación de segunda mano, un velero de aluminio en bastante mal estado que restauró hasta dejarlo nuevo. Fue entonces cuando se hizo oficial  Maiden, la primera embarcación tripulada solo por mujeres, que participaría durante la famosa carrera Whitbread Round The World Race en 1989.

Cuando comenzó la competición,  las burlas giraban en torno a Tracy y el resto de integrantes de Maiden, pues se consideraba que las mujeres no tenían la fuerza suficiente para afrontar un reto físico y mental de ese calibre. Pero Edwards y sus compañeras demostraron ser un equipo excelente, imponiéndose en dos etapas del Océano Sur en la división D, y logrando una repercusión mediática internacional inaudita hasta la fecha.

Fue treinta años más tarde cuando Tracy se enteró de que Maiden estaba prácticamente abandonado en Seychelles. Sin pensarlo dos veces, la patrona quiso restaurar la embarcación, devolviéndola al esplendor de sus años dorados. Actualmente, surca en él los mares, poniendo en marcha The Maiden Factor, proyecto de educación para mujeres en vías de desarrollo. En su página web plasman la declaración de intenciones que da sentido a su organización: «Para todas las niñas sin educación, allá vamos.»

Maiden, la primera embarcación tripulada solo por mujeres durante la Whitbread Round The World Race en 1989.

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