El deporte que surgió a raíz de una prohibición

El skate es un deporte que consiste en deslizarse sobre un monopatín realizando diversos trucos, como figuras y piruetas en el aire. Tiene su origen en los años 50, cuando a los californianos se les prohibió surfear y, por pura necesidad, añadieron ruedas a las tablas, inventando lo que hoy conocemos como skateboard. En los 80, con la popularización del VHS, los vídeos de skaters patinando cruzaron el mundo, surgiendo estrellas internacionales como el icono del patinaje Toni Hawk.

Medio siglo después, el skate forma ya parte de la cultura underground. A principios del 2000, ser “skater” ya era una identidad marcada, definida por un look concreto y una determinada actitud ante la vida. A día de hoy, el skateboarding está plenamente arraigado en la sociedad, y ya son muchas las ciudades que cuentan con un skatepark dentro de los planes de urbanismo, al estar demostrado el beneficio que aportan a la vida en comunidad.

Esta actividad “callejera”, muchas veces vinculada a la rebeldía,  puede parecer alejada de la rígida disciplina exigida por otros deportes.  Pero, lejos de esta realidad, el skateboarding es muy duro, las caídas continuas forman parte de la rutina de entrenamiento, y llegar a dominar los trucos con el monopatín requiere años de práctica y un poquito de magia.

Skatepark en Los Angeles, California.
El skateboarding es nueva disciplina Olímpica

La skater profesional Andrea Benítez será la representante de España en los Juegos Olímpicos de Japón 2020. Esta disciplina se profesionalizó en 2016, cuando el COI (Comité Olímpico Internacional) anunció la entrada del skateboarding en las olimpiadas, un nuevo deporte que -según dicen- aportará frescura y juventud a los Juegos Olímpicos.

Gracias a este hito, Telefónica y el COI lanzaron el programa de becas ‘Podium’, destinado a jóvenes deportistas de élite, entre ellos, Andrea, quien ahora puede vivir de su pasión. Benítez, sueña con llevarse el oro en los JJOO, donde competirá contra las 33 mejores patinadoras del mundo. Actualmente, la joven se prepara entrenado dos días a la semana en un centro especializado y cuatro horas al día por su cuenta en los ‘skateparks’ locales.

«Es muy difícil dedicarse a un deporte minoritario y es extremadamente complicado ganarse la vida, sobre todo para las mujeres,» (Andrea Benítez)
Los límites mentales no están hechos para Andrea

Según cuenta Andrea, su afición por el skate comenzó gracias al regalo de un conocido. Con ocho años, un chico le prestó su monopatín y, al ver el virtuosismo de la niña patinando, decidió donárselo. Fue a partir de esta bonita anécdota, cuando comenzó la carrera de Andrea como skater, a la que ya ha dedicado más de media vida.

La polifacética gaditana de 24 años aúna el skate con una carrera casi terminada en ingeniería eléctrica, y algunos pinitos en la música. La joven no tiene ningún miedo a explorar terrenos desconocidos, pues, reconoce, le gusta verse evolucionar, aprendiendo idiomas y tocando instrumentos de forma autodidacta.

Sin esta predisposición mental hacia los retos, es posible que Andrea no hubiera llegado hasta donde está. Según confesó a la agencia EFE, «Es muy difícil dedicarse a un deporte minoritario y es extremadamente complicado ganarse la vida, sobre todo para las mujeres».

Nada frena a esta valiente, que va a recorrer por primera vez un camino de esperanza para muchas mujeres skaters. Aun sin haber participado en los JJOO, el esfuerzo de esta pionera por dar visibilidad al deporte y mejorar las condiciones del skateboarding en España, la convierte en ganadora.

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